Haití, nuestro vecino del patio, está viviendo una situación que no es para nada un coro, ¡es un lío de verdad! El país vuelve a la mesa del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con la misma vaina de siempre: unas Elecciones aplazadas, una fuerza internacional que no termina de armarse —apenas el 28 % de lo autorizado— y una población que sufre de lo lindo por la violencia de las pandillas, la gente desplazada y una ayuda humanitaria que no da abasto. La salida a esta crisis, según la noticia, sigue dependiendo de una seguridad que está en veremos.
La cosa está que arde. El reporte del secretario general, citado por Security Council Report, detalla que entre el 15 de julio y el 12 de octubre, murieron 1,123 personas y otras 440 resultaron heridas. ¡Eso es un disparate de muertos! Entre los fallecidos, 659 eran pandilleros. Lo más feo es que las operaciones de seguridad causaron el 52 % de estas víctimas, con 808 afectados, y ojo, que 148 de ellos ni siquiera estaban asociados con las bandas. ¡Imagínate el klk que hay por allá!
La niñez es la que más está sufriendo esta chercha. Los expertos de la ONU están alertando sobre cómo las pandillas están reclutando menores a diestra y siniestra. Además, hay denuncias de ejecuciones sumarias de niños que supuestamente estaban vinculados a estas bandas, y se atribuyen a las fuerzas de seguridad y a grupos de autodefensa. Con el despliegue internacional y las operaciones intensificándose, la protección y la reintegración de estos chiquitos debería ser la prioridad, ¡pero la vaina no pinta fácil!
Para colmo, el proceso electoral sufrió otro palo a principios de octubre. El Consejo Electoral Provisional anunció que la campaña se aplazaba y que vendría un nuevo calendario. Aunque no dieron fecha nueva de una vez, un miembro del organismo le confirmó a la agencia AFP que el 13 de diciembre, que era la fecha pautada para la primera vuelta presidencial y legislativa, ya se había descartado. La segunda ronda, esa que se esperaba para febrero de 2027, también está en el aire. ¡Eso es un desorden!
Este retraso no es más que otra pata que le ponen a una transición que ya lleva un viaje de tiempo marcada por gobiernos provisionales y promesas que se han ido al zafacón sobre devolverle la voz a la gente. Las últimas **Elecciones** nacionales que valieron la pena fueron en 2016, ¡hace un siglo ya! Y con el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, el vacío institucional se puso peor. Desde entonces, la inseguridad ha sido el principal freno para organizar comicios y tener autoridades legítimas.
La verdad es que la amenaza armada afecta directamente la organización electoral. En los municipios que están bajo el control de las pandillas, no hay centros de inscripción y las carreteras están bloqueadas, lo que hace imposible transportar materiales electorales. A eso súmale que cerca de 1.5 millones de personas, según la Organización Internacional para las Migraciones, han tenido que dejar sus hogares, y con esa mudanza forzada, sus posibilidades de votar se ven comprometidas por la misma violencia. ¡Eso es un disparate de gente que no podrá participar!
La respuesta internacional, por su parte, sigue medio floja. Al 12 de octubre, la Fuerza de Supresión de Pandillas solo tenía 1,563 uniformados de los 5,500 que estaban autorizados, y 29 civiles de los 50 previstos. El mandato se extendió hasta el 31 de marzo de 2027, pero están en busca de completar el despliegue y mejorar su capacidad. Mientras tanto, la emergencia humanitaria sigue avanzando. Para 2026, 6.4 millones de personas necesitarán ayuda urgente, pero solo el 49.1 % de los 880.3 millones de dólares requeridos se ha financiado. ¡La vaina está fea para la gente!
Chatham House, una institución reconocida, advirtió la semana pasada que apurar las votaciones sin las condiciones necesarias podría solo empeorar la inestabilidad. Ellos proponen un calendario que esté basado en metas verificables, como una inscripción representativa, controles independientes para los candidatos, procedimientos de escrutinio transparentes y garantías para que la gente, los aspirantes y los trabajadores electorales puedan participar sin miedo. La gente está clara que quiere votar, según una encuesta de mayo que indica que casi el 90 % lo ve importante y el 82 % quiere que sea antes de 2027, pero también quiere que se reconstruyan las condiciones para hacerlo. ¡Es sentido común!
El Consejo de Seguridad no se quedó de brazos cruzados y renovó las sanciones y el embargo de armas. El Reino Unido metió presión para que se apliquen y se combata el desvío de recursos públicos. Esperemos que estas medidas ayuden a enderezar un poco el barco, porque la situación está de lo más crítica.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



