¡Ay, Dios mío! La situación en Manoguayabo está que pica y se extiende, como decimos en el patio. Residentes del área que abarca desde el Residencial Brugual hasta Juan Guzmán han alzado su voz, denunciando que la cañada Manoguayabo se encuentra en un estado de abandono crítico, completamente abarrotada de plásticos, foam y un viaje de todo tipo de desechos sólidos. Esta ‘vaina’ no es nueva, pero la gente está desesperada ante el inminente riesgo de inundaciones que, según la noticia, les quita el sueño a cada aguacero.
La comunidad, con el corazón en la mano, expresa su indignación porque la acumulación de esta basura no solo afea el entorno, sino que bloquea el cauce normal del agua, creando un verdadero tapón. Imagínese usted, un sector entero a merced de una crecida, con el agua amenazando con llevarse lo poco que tienen. Asegún los afectados, esta negligencia gubernamental es la causante directa de que sus viviendas se vean amenazadas cada vez que el cielo decide soltar una de sus lluvias, porque la cañada no se limpia ni se sanea a tiempo, ¿qué te parece?
Más allá del peligro de las inundaciones, un problema de esta magnitud trae consigo un sinnúmero de otras complicaciones que afectan la salud pública y el medioambiente. Aunque la noticia no lo detalla, la presencia constante de desechos estancados en una cañada es un caldo de cultivo perfecto para mosquitos que transmiten enfermedades como el dengue, y otros patógenos que pueden provocar brotes de leptospirosis o problemas gastrointestinales. Es un relajo de salud que impacta directamente a los más vulnerables, a los muchachos del barrio y a nuestros envejecientes.
Esta situación en Manoguayabo, lamentablemente, no es un caso aislado; es un reflejo de una problemática recurrente en muchos barrios y comunidades de la República Dominicana. Las cañadas, que deberían ser fuentes de vida y parte del ecosistema de drenaje natural, a menudo se convierten en vertederos a cielo abierto por el tigueraje de algunos ciudadanos y la falta de planificación o seguimiento de las autoridades. Es una lucha constante entre la necesidad de limpieza y la poca conciencia de botar la basura donde no va, creando un círculo vicioso que solo nos trae problemas.
Ante este panorama tan preocupante, los residentes hicieron un llamado urgente a las instituciones correspondientes para que se pongan las pilas y actúen de una vez. La solicitud es clara: brigadas de limpieza que devuelvan a la cañada su cauce natural y un saneamiento profundo que garantice la seguridad de las familias. Pero el mensaje no solo es para el Gobierno; también es un exhorto a la ciudadanía, a nosotros mismos, para que asumamos nuestra parte y evitemos arrojar desperdicios a las calles, que terminan agravando este peligro. Es hora de hacer un coro por el bienestar de todos y dejar esa ‘vaina’ de ensuciar nuestro entorno.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).


