¡Pero qué relajo se ha armado en Europa con la vaina de la tecnología militar! A raíz de un problemita serio en Ucrania con la red Starshield de SpaceX, la gente allá se está preguntando de una vez por todas quién diantre tiene el verdadero mando sobre su defensa. Y en este coro de incertidumbre, Palantir, una empresa reconocida en esto de la data, ha saltado al ruedo diciendo que su sistema Maven, el que usa la OTAN, no tiene ningún ‘botón de apagado’ que Estados Unidos pueda controlar. ¿Será verdad eso? ¡Ay, mi madre!
Louis Mosley, quien según la noticia es el vicepresidente ejecutivo de Palantir para Reino Unido y Europa, le aseguró a Reuters que ni su compañía ni el Gobierno de Estados Unidos pueden apagar el Maven Smart System. Según Mosley, el que compra el software es quien tiene el control completo, porque no hay manera de desactivarlo a distancia. Y si se meten empleados de Palantir en la operación, serían ciudadanos del país cliente con su permiso de seguridad, pa’ que nadie se asuste con el tigueraje.
El Maven es una plataforma de Inteligencia Artificial que trabaja con datos de satélites, radares y otros sensores para darle a los militares una imagen detalladísima del campo de batalla. La OTAN lo adquirió en 2025 y está operando a plena capacidad desde hace meses, acortando los tiempos de decisión de horas a minutos. Este es un sistema bacano que se ha vuelto clave, y no solo lo tiene la OTAN, sino también varios ejércitos en Europa, haciendo que dependan de él como de la luz.
Pero el tremendo lío con Starshield en Ucrania puso a Europa a levantar la ceja. Durante la guerra, los terminales de Starshield dejaron de funcionar en drones que volaban bien rápido, inutilizando la defensa contra ataques rusos. El conocido empresario Elon Musk se desvinculó, afirmando que Starshield es propiedad del gobierno estadounidense, y Reuters informó que la orden de restricción provino directamente de la Casa Blanca. Se sospecha una motivación política, ligada a las exigencias que el conocido político Donald Trump habría hecho a Kyiv para detener ataques a refinerías rusas.
Aunque los ucranianos aseguran que la conexión se restableció días después, ese corte fue suficiente para encender todas las alarmas. La pregunta que se hizo todo el mundo es si Europa tiene que ponerse las pilas con tecnología propia, en vez de seguir de dependiente de sistemas gringos. La desconfianza hacia Palantir también ha subido por su participación en conflictos pasados y su relación con agencias como ICE. La gente anda pensando que, si el ‘aliado’ de antes ya no es el mismo, es hora de buscar otro coro.
Ante este panorama, varios países europeos han empezado a moverse en serio, buscando alternativas locales. Alemania y Francia, por ejemplo, se han decidido por la francesa ChapsVision para sus servicios de inteligencia. Dinamarca y el Reino Unido ya están revisando cómo salir de sus contratos con Palantir, mientras que Suiza ha rechazado vínculos por seguridad. Y España, según La Vanguardia, no renovará su contrato que vence en noviembre, buscando opciones nacionales como Indra y Telefónica.
El problema es que, aunque Europa busca ser autónoma, no es tan fácil encontrar alternativas que le lleguen a los talones a los sistemas que ya tienen. Hay dudas si ChapsVision puede ser una solución a corto plazo en Francia. En España, se espera que Indra y Telefónica llenen el hueco. Mientras tanto, el acuerdo millonario de la OTAN por el Maven Smart System sigue de lo más bien con el visto bueno de todos los aliados. Este ‘relajo’ tecnológico en la seguridad de todo un continente va pa’ largo, buscando un balance entre eficiencia y autonomía.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



