¡Qué vaina más seria! La Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), a través de su presidente, Julio Virgilio Brache, ha puesto sobre la mesa una propuesta que resuena con la urgencia del momento global: la necesidad imperante de un Diálogo Social. Según la noticia, este llamado busca que el crecimiento económico que tanto nos chuleamos se traduzca de una vez por todas en una verdadera transformación productiva, capaz de enfrentar los desafíos que trae el escenario internacional y así mantener a nuestro país en el camino del progreso.
Brache, con la claridad que lo caracteriza, enfatizó que este Diálogo Social no es para hacer chercha ni para quedarse en el bla-bla-bla, sino para buscar soluciones concretas. Imagínense un coro donde estén sentados el Gobierno, el Congreso Nacional, los trabajadores, las empresas, las universidades y la sociedad civil. Es decir, toda la batería completa. El objetivo es claro: pasar de la pura discusión de los problemas a la ejecución de acuerdos que sean de largo plazo. Porque aquí en el patio, lo que queremos es progreso que se sienta en el bolsillo del ciudadano y que se vea en el día a día.
Asegún el reporte, la República Dominicana está en un momento bacano. Tenemos oportunidades de sobra, el crecimiento económico sigue en alta, las exportaciones se mantienen a fuego, la inversión extranjera pinta un panorama positivo y, lo más jevi de todo, estamos explorando actividades con mayor contenido tecnológico. Estas señales son alentadoras y nos dicen que vamos por buen camino, pero como dice el dicho: ‘no se puede dormir en los laureles’. Hay que seguir apretando.
El verdadero “tigueraje” aquí está en cómo convertir ese crecimiento económico en una transformación productiva que cambie el juego. Para eso, es necesario meterle mano a la competitividad del sector energético, fortalecer la educación técnica y las capacidades STEM —lo que significa Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas—, elevar la productividad y, muy importante, fomentar la formalización. Si queremos ser un país con una economía de mayor valor agregado, nuestra gente tiene que avanzar al mismo ritmo que la tecnología, ¡eso es así!
Brache hizo un llamado contundente a que se propicien reformas clave que amplíen la base formal de la economía, en vez de incentivar la informalidad que tanto nos atrasa. Hablamos de reformas en materia laboral, de la Seguridad Social y tributaria. La informalidad es una ‘vaina’ que le baja la productividad al país, limita los salarios y las pensiones, y lo que es peor, crea condiciones desleales para las empresas que sí cumplen con la ley. No es justo, ¿verdad?
La ambiciosa meta de duplicar el Producto Interno Bruto (PIB) real de la República Dominicana para el año 2036, conocida como Meta RD 2036, no es solo un sueño lejano. Es un motor que ya está impulsando reformas reales y creando espacios de colaboración público-privada que antes no veíamos. La AIRD, como miembro del Comité Sectorial de Industria Local de Meta RD 2036, ha podido canalizar propuestas que son decisivas en regulaciones, financiamiento productivo, innovación y formación técnica. Un trabajo de los buenos, como decimos aquí.
Este planteamiento tan crucial se dio durante la entrega de los Galardones Industriales 2026, un evento de los duros que reconoció el trabajo del empresario Juan José Attias Hamna, a Industrias Banilejas (INDUBAN) y a la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (DIGEMAPS). La presencia de nuestro presidente, Luis Abinader Corona, en la ceremonia, fue interpretada por la AIRD como una señal clara de apoyo al proceso de industrialización del país, lo cual es de lo más positivo. Un verdadero ‘klk’ que demuestra la importancia del sector industrial.
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