En los últimos días, la Agencia Espacial China ha completado dos importantes test que aceleran su viaje a la Luna. Al mismo tiempo, los últimos lanzamientos del Starship de SpaceX han acabado con una explosión. Y su módulo de aterrizaje ha sufrido retrasos.
Según Dean Cheng, investigador de cuestiones militares y de seguridad chinas en la Heritage Foundation, experto militar del Centro de Análisis Naval y de la Oficina de Evaluación Tecnológica del Congreso de los Estados Unidos: “Al ritmo que van las cosas, lamentablemente, parece bastante probable que China llegue a la Luna antes que la NASA“.
Cheng explica también por qué esto sería un desastre para Estados Unidos, y para todo Occidente.
China acelera en la carrera espacial
Según cuenta Ars Technica, el pasado 6 de agosto la Agencia Espacial Tripulada de China estuvo probando el módulo de aterrizaje Lanyue, una nave de 26.000 Kilos con el que los astronautas chinos aterrizarán y despegarán de la Luna “antes de 2030”, según la propia agencia.
Usando unas sujeciones para simular la gravedad lunar, el módulo despegó y aterrizó con aparente éxito, tal como explica el comunicado oficial.
El 15 de agosto, La Academia China de Tecnología de Vehículos de Lanzamiento probó con éxito el encendido de 30 segundos del cohete Larga Marcha 10, con sus siete motores YF-100K que queman queroseno y oxígeno líquido. Tres de estos motores impulsarán el cohete lunar para libertarlo de la gravedad terrestre.
Finalmente, el pasado junio también se probó con éxito el cohete Mengzhou, diseñado para los viajes lunares.
En apenas dos meses, China ha probado con éxito las tres piezas clave de un viaje a la Luna: los motores de despegue, el propio cohete, y el módulo de aterrizaje y vuelta a la nave.
Al contrario, en la misión Artemis de la NASA todo son contratiempos. El cohete Starship de SpaceX ha explotado en sus últimas cuatro pruebas, y el desarrollo de su módulo de aterrizaje lleva retraso.
Por qué China tiene ventaja en el regreso a la Luna
Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos, también está desarrollando un módulo lunar, el Mark 2, pero de momento no se ha probado ninguna versión final.
A esto hay que unir la enemistad ente Elon Musk y Donald Trump, y los terribles recortes al presupuesto de la NASA que ha llevado a cabo el nuevo gobierno, originando las protestas de los propios empleados.
Según explica el experto Dean Cheng, en sus proyectos científicos China emplea la estrategia “gatear-andar-correr”, y ahora están en la última etapa.
Además, su enfoque es muy diferente al de Estados Unidos, que ya ha estado en la Luna, y no tiene esa necesidad. El programa Artemis se enfoca en la reducción de gastos, no en la prisa. Por ejemplo, sus módulos lunares se diseñan para ser reutilizables, algo que no ocurre con los chinos.
Quizá la NASA gane la carrera a largo plazo, al mantener viajes regulares asequibles, pero para Cheng es “bastante probable” que China aterrice antes la Luna que Estados Unidos. Y eso, según él, tendrá consecuencias políticas muy negativas:
“Significa el fin del excepcionalismo estadounidense. El constante estribillo estadounidense de ‘Hemos llevado a un hombre a la Luna, podemos hacer cualquier cosa’ sin duda dejará de resonar”.
Y continúa: “Significa que China puede hacer cosas grandes y Estados Unidos no. Estados Unidos ni siquiera puede replicar proyectos que emprendió hace 50 (o más) años. La imagen del fin de la era estadounidense sería evidente, y eso, a su vez, afectaría sin duda a la percepción de otras naciones.
Transmitiría el mensaje de que el autoritarismo político es más propicio para la modernización y el progreso que la democracia, reforzando la posición política de Pekín”.
Como vemos, regresar de nuevo a la Luna es mucho más que una meta científica. Para Estados Unidos es una cuestión ideológica e imperialista, como para China. De momento, parece que el gigante asiático lleva ventaja.
Conoce cómo trabajamos en ComputerHoy.
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).







