¡Mi gente, la vaina está más que seria en La Javilla, Cruz Grande, Santo Domingo Norte! Los comunitarios están con el grito al cielo, denunciando un abandono que ya raya en lo descarado por parte de las autoridades municipales. No es un secreto que aquí, las promesas de asfaltado son como el coco, que todo el mundo lo menciona pero nadie lo ve. Los residentes aseguran que han sido un plato fuerte en cada campaña, con políticos como la alcaldesa actual Betty Gerónimo, su esposo Francisco Fernández, y hasta el exalcalde Carlos Guzmán, jurando que arreglarían las calles. Pero, asegún ellos, una vez que los votos están en el saco, ¡pam!, se olvidan de la gente y del sector.
Esta situación no es solo un capricho; el estado crítico de las calles, llenas de hoyos y con un drenaje que da pena, impacta directamente la vida de la gente de La Javilla. Imagínense el polvo que se levanta en sequía y el lodo que se forma en cada aguacero; eso sin contar cómo se dañan las guaguas y los carros de los que, con sacrificio, tienen uno. No es solo un tema de comodidad, es de salud pública, ya que ese polvo y el agua estancada son un foco de enfermedades, y un desincentivo para cualquier pequeño negocio que quiera echar pa’lante en la zona. Es un ciclo que mantiene a la comunidad en un estancamiento que no se lo deseo a nadie.
La frustración es palpable y entendible. Muchos dominicanos se sienten identificados con el ‘tigueraje’ de los políticos de turno, que se aparecen en campaña con la mejor ‘chercha’, ofreciendo el cielo y la tierra. Luego, a la hora de la verdad, se desaparecen como por arte de magia. En La Javilla, los residentes sienten que son usados como escalón para obtener puestos, y que sus necesidades genuinas, como una infraestructura vial decente, pasan a un segundo plano. Es el cuento de nunca acabar, donde ‘gobiernos van y gobiernos vienen’, pero el asfalto no llega ni a patadas.
La responsabilidad de mantener y desarrollar la infraestructura vial recae directamente en la alcaldía. Un municipio como Santo Domingo Norte, que ha experimentado un crecimiento poblacional ‘un viaje de’ grande en las últimas décadas, debería tener una planificación urbana que vaya de la mano con ese desarrollo. La falta de inversión en servicios básicos como el asfaltado o un sistema de drenaje pluvial eficiente, no solo afecta el tránsito y la limpieza, sino que también devalúa las propiedades y ahuyenta posibles inversiones, limitando el progreso económico del sector. No es solo poner parches, es una visión a largo plazo lo que se necesita.
Ante este panorama, la comunidad de La Javilla hace un llamado urgente a la gestión actual. No quieren más promesas ‘chulas’ ni cuentos de camino; lo que exigen es acción de una vez por todas. La participación ciudadana es clave en estos casos, y su voz debe ser escuchada. Es hora de que las autoridades se pongan los pantalones largos y demuestren que están para servir al pueblo, y no solo para figurar en la política. Que cumplan con lo que prometen y pongan a La Javilla en el mapa del progreso, no del abandono.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



