¡’Klk’, mi gente! La Romana, esa provincia que es un lujo para el turismo y el azúcar, está pasando un momento agridulce. ‘Asegún’ los mismos romanenses, cada vez que cae un aguacero, la ‘vaina’ se pone fea con el drenaje pluvial, convirtiendo las calles en verdaderos ríos y paralizando la vida cotidiana. Las recientes lluvias han desnudado la fragilidad de las infraestructuras, dejando a peatones y vehículos varados, y a un ‘viaje’ de familias con el corazón en la mano por su patrimonio.
Esta situación no es solo que la gente no pueda transitar, no; es un ‘viaje’ de consecuencias que van desde el deterioro acelerado de vehículos y propiedades hasta los riesgos para la salud pública. Imagínate tú que las casas se llenen de agua estancada, que los electrodomésticos se dañen y que prolifere el ‘tigueraje’ de mosquitos y enfermedades. Es una ‘chercha’ que nadie quiere, y que impacta directamente la calidad de vida y el sustento de los residentes, quienes ven cómo sus esfuerzos se van por la cañería cada vez que el cielo decide soltar un poco de agua.
Esta problemática del drenaje deficiente no es un cuento nuevo en nuestro país. Se ha vuelto un mal de muchos pueblos y ciudades dominicanas que ven cómo sus infraestructuras colapsan ante el cambio climático y la falta de planificación. A menudo, la inversión en obras subterráneas y el mantenimiento de sistemas como el alcantarillado pasa a un segundo plano, priorizando proyectos más visibles que, aunque importantes, no resuelven la base del problema. Esta negligencia histórica es lo que tiene a La Romana en este ‘coro’ de desesperación.
El ‘tigueraje’ de la alcaldía tiene un compromiso serio aquí. Los munícipes están pidiendo a gritos una intervención real, no una curita. No es solo pintar el frente de una escuela, es meterse en los barrios más vulnerables y resolver la ‘vaina’ de raíz. Es ‘de una vez’ y por todas hacer un levantamiento técnico que no sea solo para la foto, sino para buscar soluciones definitivas y sostenibles, garantizando que el diseño y la ejecución de estas obras se realicen con la seriedad y el presupuesto que se merecen, para que no volvamos al mismo ‘punto de arranque’ con el próximo temporal.
La presión ciudadana es clave. Es importante que la gente siga denunciando y que los medios sigan visibilizando esta realidad. Un pueblo que no alza su voz, no es escuchado. Los romanenses merecen un entorno digno y seguro, y es responsabilidad de sus autoridades garantizarlo. Esperemos que tomen esto con la seriedad que amerita y le pongan la atención debida a La Romana, antes de que cada lluvia se convierta en un diluvio y la cosa se ponga más fea de lo que ya está, afectando aún más la economía local y la paz de sus habitantes.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




