El Dr. Víctor Atallah, nuestro ministro de Salud Pública, tuvo un encuentro ‘bacano’ con Tedros Adhanom Ghebreyesus, el mismísimo Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este corrillo de alto nivel se dio en Ginebra, Suiza, justo antes de que arranque la 79ª Asamblea Mundial de la Salud este lunes 18 de mayo. Aquí se discutieron los principales desafíos que la salud global está enfrentando y la necesidad de darle un empuje a la cooperación internacional, una vaina clave para que los países pequeños como el nuestro tengan voz y voto en estos escenarios. La ‘salud global’ es una prioridad, y encuentros como este son fundamentales para el futuro.
No solo fue un saludito de compromiso; estas dos figuras conversaron largo y tendido sobre las prioridades estratégicas que van a guiar la agenda de la Asamblea. Imagínense, hablar de cómo hacer que nuestros sistemas de salud sean más fuertes, que no nos coja ninguna pandemia con los calzones abajo, como lamentablemente pasó con el COVID-19. La idea es construir una salud que sea para todo el mundo, sin importar el bolsillo ni dónde uno viva. Esto es parte de ese ‘tigueraje’ diplomático que busca asegurar un mejor futuro sanitario para la gente de todo el planeta.
La Asamblea Mundial de la Salud es el órgano de decisión supremo de la OMS, una ‘chercha’ importante donde los 194 Estados miembros se juntan cada año para revisar el trabajo de la organización, establecer nuevas políticas y aprobar el presupuesto. Es un foro vital donde se definen estrategias globales contra enfermedades, se promueven estilos de vida saludables y se busca garantizar el acceso universal a la salud. Que nuestro ministro esté en la mesa grande, con su propia sesión informativa junto a la Secretaría de la OMS, es una señal clara de que la República Dominicana está jugando en las ligas mayores de la salud mundial, con un nivel de influencia cada vez mayor.
Lo más ‘chulo’ de todo es que este encuentro se da justo antes de un momento histórico para nuestro país: el ministro Atallah asumirá nada más y nada menos que la presidencia de la 79ª Asamblea Mundial de la Salud. ¡Eso sí que es un palo! Esto no solo pone a la República Dominicana en el mapa de las políticas sanitarias internacionales, sino que también consolida nuestro posicionamiento como un actor relevante en la gobernanza global de la salud. Es como cuando uno saca la matrícula en el bachillerato, pero a nivel mundial, demostrando el compromiso y la capacidad de gestión de nuestra gente.
Esta participación dominicana a tan alto nivel reafirma el compromiso de la nación con el desarrollo de sistemas de salud más resilientes y equitativos. La idea es que la salud no sea un lujo, sino un derecho accesible para todos los dominicanos, y que podamos aportar soluciones compartidas a los desafíos que afectan a la humanidad entera. Desde la malaria hasta las enfermedades no transmisibles, cada tema es una oportunidad para aprender y enseñar, mostrando que, aunque seamos una isla pequeña, tenemos ‘un viaje de’ capacidad para influir positivamente y promover un cambio significativo en el ámbito de la salud global.
Este tipo de reuniones y liderazgos internacionales son cruciales para traer nuevas ideas y mejores prácticas a nuestro patio. Así, podemos seguir fortaleciendo la infraestructura de salud local, capacitando a nuestro personal médico y garantizando que la población dominicana tenga acceso a tratamientos de vanguardia y programas de prevención efectivos. Es una ‘vaina’ de doble vía: aportamos al mundo y traemos lo mejor para nuestra gente, asegurando que la salud esté ‘de lo más bien’ aquí. Un claro ejemplo de que la diplomacia también cura y que nuestro país está en la ‘pomada’ del bienestar mundial.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




