¡Atención, mi gente! La vaina se puso buena porque el Instituto Nacional de Custodia y Administración de Bienes Incautados, Decomisados y en Extinción de Dominio, mejor conocido como Incabide, está calentando motores para su subasta pública. Esta es una oportunidad de oro para adquirir una variedad de bienes incautados al Estado, y de paso, contribuir con la Economía Nacional. El evento, pautado para el miércoles 13 de mayo a las 8:00 de la mañana en el Paraninfo Dr. Ricardo Michel de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), promete ser un ‘negocio bacano’ para quienes cumplan con los requisitos. La Subasta de Incabide no es para cualquiera, tiene su proceso y sus reglas claras, asegurando transparencia en cada paso.
Para meterse en este ‘coro’ de la subasta, lo primero que debes hacer es inscribirte presencialmente en las oficinas de Incabide, ubicadas en la calle F #5, Arroyo Hondo Viejo, en el Distrito Nacional. La inscripción tiene un costo de RD$5,000, ¡y ojo!, que esos cuartos no son reembolsables. Además, si le echas el ojo a un bien que supere los cinco millones de pesos, te pedirán un depósito del 10% como garantía para tu primera puja. Esto es para asegurar que solo los que van en serio participen, tanto personas físicas como jurídicas que estén ready con todos los documentos que manda la ley.
Incabide no se va en blanco; su pliego de condiciones es estricto para garantizar la máxima transparencia. Entre las exigencias, los participantes deben autorizar una revisión de su historial crediticio y validar toda la información suministrada, para que no haya cuentos chinos con la procedencia de los fondos. Esto está de la mano con los esfuerzos del Gobierno por combatir la corrupción y el lavado de activos, pilares de la Ley 60-23, conocida como la Ley de Extinción de Dominio. Es una forma efectiva de asegurar que los bienes que regresan al patrimonio público lo hagan de la manera más limpia posible, fortaleciendo la Justicia en el país.
Asegún la misma Ley 60-23, no cualquiera puede entrar en esta subasta. Quedan excluidos de participar funcionarios públicos, empleados de Incabide y sus familiares cercanos hasta cierto grado, para evitar conflictos de intereses y cualquier ‘tigueraje’ que pueda empañar el proceso. Tampoco pueden participar personas con antecedentes penales, ni aquellos que tengan deudas pendientes con la DGI o la Seguridad Social. La idea es que todo sea bien claro y que la competencia sea leal, permitiendo que ciudadanos honestos tengan la oportunidad de adquirir estos bienes que el Estado ha recuperado.
Lo chulo de esta subasta es la cantidad de bienes que se van a ofertar. Estamos hablando de un viaje de cosas: desde apartamentos, casas y solares hasta vehículos de lujo, joyas, yates y hasta aeronaves. ¡Sí, escuchaste bien, aviones! También hay lotes de chatarra, que son una vaina interesante para los inversionistas con visión. Esta diversidad de activos no solo muestra la magnitud de los bienes incautados, sino que también ofrece un abanico amplio de oportunidades para diferentes tipos de compradores, contribuyendo directamente a las arcas del Estado dominicano y reinvirtiendo esos recursos en programas sociales o de infraestructura.
Al final del día, esta subasta es más que una simple venta de bienes; es una declaración de principios sobre cómo nuestro país está manejando los bienes incautados. Es una oportunidad de oro para el que quiera invertir con los papeles en regla y los ‘cuartos’ limpios. Así que ya sabes, si estás pensando en meterte en este ‘negocio bacano’, asegúrate de tener todo organizado y de seguir las reglas al pie de la letra. ¡No te quedes fuera de esta vaina que promete ser de lo más interesante!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




