En el corazón de Santo Domingo Oeste, específicamente en Manoguayabo Nuevo, la paciencia de sus residentes se ha desbordado. La queja es una sola y contundente: la calle principal se ha convertido en un vertedero improvisado, una ‘vaina’ que no solo afea el entorno, sino que pone en peligro la salud y la seguridad de todos. Frente a Melissa Muebles, los desperdicios han ocupado la acera por completo, forzando a peatones y, lo que es peor, a nuestros muchachos y muchachas estudiantes, a lanzarse a la calle, lidiando con el ‘tigueraje’ del tránsito. La situación con la acumulación de Manoguayabo basura no da para más, la gente está que no se aguanta.
Este problema de salubridad no es nuevo en sectores de crecimiento acelerado como Manoguayabo. La expansión urbana sin una planificación robusta para los servicios básicos como la recogida de desechos sólidos es un dolor de cabeza recurrente en el Gran Santo Domingo. Las autoridades municipales, bajo la gestión del alcalde Francisco Peña, tienen el deber de garantizar un servicio esencial que hoy brilla por su ausencia, y la comunidad clama por una solución que vaya más allá de retirar los residuos una que otra vez, sino que establezca una frecuencia fija y eficiente. Es hora de que se pongan las pilas, que esto no es un relajo.
Las implicaciones de convivir con un foco de contaminación de este calibre son serias y multifacéticas. Más allá del hedor y el mal aspecto, la acumulación de basura es un caldo de cultivo ideal para enfermedades transmitidas por vectores, como el dengue, la leptospirosis y otras infecciones gastrointestinales. Para los niños y los envejecientes, la exposición constante a estos ambientes representa un riesgo inaceptable. La comunidad no solo exige la limpieza inmediata, sino también una estrategia a largo plazo para la gestión de residuos, incluyendo programas de educación ciudadana y reciclaje, para que esta ‘chercha’ no se repita en cada esquina.
La falta de acción municipal no solo refleja una carencia en la gestión de servicios públicos, sino también un desinterés por la calidad de vida de los ciudadanos. Los residentes de Manoguayabo, como cualquier dominicano, merecen vivir en un entorno limpio y seguro. La exposición al tráfico vehicular por el bloqueo de aceras aumenta significativamente el riesgo de accidentes, una preocupación constante para los padres que envían a sus hijos a la escuela. Es vital que las autoridades entiendan que esto no es solo un asunto de estética, sino de vida o muerte para muchos.
El llamado a la intervención urgente del ayuntamiento y del alcalde Francisco Peña es un eco de la voz popular. No se trata solo de un pedido de limpieza, sino de un clamor por el respeto a los derechos ciudadanos y a una administración pública eficiente y responsable. Los ojos de la comunidad están puestos sobre las autoridades, esperando que demuestren que la vida y el bienestar de los munícipes son una prioridad real, no solo promesas de campaña. La situación exige una respuesta ‘de una vez’, antes de que la ‘vaina’ se ponga peor y los problemas de salud pública se salgan de control. Es tiempo de resolver y dejar la ‘dejadez’ a un lado.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




