¡Atención, mi gente! Un grito de auxilio viene desde el Residencial Don Paco III en la Autopista de San Isidro, donde la cosa está que pica y se extiende con la delincuencia. Los moradores, que son gente de trabajo y familia, están con el corazón en la mano, pidiendo a gritos que el patrullaje policial se active. La San Isidro seguridad se ha vuelto un lujo, y la verdad, ya están jartos de vivir con ese miedo a flor de piel. El relajo del ‘tigueraje’ no tiene nombre, y asegún ellos, la Policía Nacional anda un poco fría con el asunto.
Ya la gente no puede ni sentarse en la acera a coger fresco ni dejar a los muchachos jugar en el patio sin la preocupación de que aparezca un desaprensivo a hacer de las suyas. Es una ‘vaina’ bien fea que te coarten la libertad en tu propio sector. Aparentemente, las rondas de la PN brillan por su ausencia, dejando a los residentes a la merced de cualquier malhechor. Parece que en esa zona, la delincuencia anda ‘de lo más bien’, mientras los ciudadanos honestos se encierran a esperar que el día termine sin un susto.
Santo Domingo Este, como muchos saben, es un municipio que ha crecido a la velocidad de un rayo, atrayendo a un viaje de gente buscando un mejor futuro. Sin embargo, este crecimiento desmedido muchas veces viene con sus ‘bemoles’, y la infraestructura de seguridad no siempre se adapta al mismo ritmo. Barrios como Don Paco III, aunque son residenciales chulos y organizados, terminan siendo focos atractivos para el ‘hampa’ si no hay una presencia policial constante. Es como dejar la puerta abierta: el que quiere entrar, entra sin problemas.
La impotencia de los comunitarios es palpable. Expresan que se sienten ignorados, y es que la protección ciudadana no es un favor, ¡es un derecho ‘bacano’ que el Estado tiene que garantizar! Cuando la gente pierde la confianza en sus autoridades, el tejido social se va deteriorando, y eso es una ‘chercha’ que nadie quiere. Es vital que el Director General de la Policía Nacional, y los jefes de destacamento de San Isidro, se pongan los pantalones y le busquen la vuelta a esta situación ‘de una vez’.
No es solo pedir más patrullas; es implementar un plan de vigilancia efectivo, estratégico y sostenido en el tiempo. Que no sea un ‘coro’ pasajero, sino un compromiso real con la tranquilidad de la gente. Los vecinos de Don Paco III no quieren más palabras bonitas, sino hechos que les permitan recuperar la paz que tanto anhelan en su día a día. Es hora de que el Estado cumpla su parte y demuestre que la seguridad de sus ciudadanos es prioridad, ¡’klk’!
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



