Que la inteligencia artificial es un arma poderosa para los ciberdelincuentes, es algo sabido por todos. Muchos son los expertos que han denunciado lo fácil que permite realizar campañas de phishing, suplantar identidades, copiar voces, crear sitios falsos y un largo etcétera. Pero por si todo eso no fuese ya suficiente, hay otra amenaza que ahora también preocupa a los especialistas.
Según han puesto de manifiesto conocedores de la materia, los estafadores emplean igualmente la IA para usar datos antiguos robados. Es algo que suele tener menos repercusión mediática que otras fechorías realizadas gracias a la IA, pero que no es baladí. De hecho, si se profundiza un poco en el asunto, es fácil darse cuenta de los problemas que puede ocasionar.
La IA, clave para usar datos antiguos robados
Cada día existen más casos de phishing y estafas de todo tipo. Las que llegan en forma de SMS, correo electrónico o incluso directamente al WhatsApp de los usuarios. Es verdad que esto ha existido desde siempre, pero lo que está claro es que no de una manera tan masiva. Cada día se producen nuevos timos, y las pérdidas económicas por su culpa son ya enormes en muchos países.
Sobre todo por un hecho especialmente significativo: la llamada ingeniería social. O lo que es lo mismo, la capacidad de los estafadores para engañar a la gente. La gran pregunta es: ¿de dónde sacan los ciberdelincuentes los datos que necesitan para crear sus cada vez más verosímiles engaños? Tal y como señalan algunos medios especializados, de datos robados.
Pero no datos robados cualquiera, sino algunos que pueden tener ya mucho tiempo. Así lo ha confirmado James Lee, presidente del Identity Theft Resource Center. Según sus averiguaciones, los delincuentes están volviendo a los datos que ya fueron filtrados en el pasado. A través de herramientas de IA, reformulan y refinan esa información para lanzar nuevos ataques más efectivos.
El principal problema radica en que los expertos han sido capaces de identificar bases de datos masivas en la nube que en estos momentos no tienen ninguna barrera de seguridad. Estos tienen hasta 16 mil millones de credenciales; es decir, usuarios y contraseñas de todo tipo. Estos depósitos expuestos permiten llevar a cabo distintos fraudes, extorsiones o ataques de ransomware.
Cómo evitar ser víctima de una estafa
Puesto que, viendo lo que dicen los expertos, es difícil saber cuándo los estafadores emplearan datos antiguos para volver a estafar a la gente, su recomendación es clara: intentar no reutilizar contraseñas. Al menos, no aquellas que ya tengan mucho tiempo y se hayan empleado en portales o sitios que lleven mucho tiempo olvidados. De lo contrario, el riesgo es mayor.
Está claro que, más allá de lo útil o no que pueda ser para algunos, la IA ha dado facilidades a los hackers a la hora de timar a los usuarios. Sobre todo a la hora de gestionar mucha información en muy poco tiempo. Una nueva amenaza a la que, de una forma u otra, los expertos en seguridad también tendrán que aprender a enfrentarse. Y cuanto antes, mejor.
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Etiquetas: Inteligencia artificial, Estafa





