¡Qué chévere es cuando la justicia va haciendo su trabajo y se siente la mano dura contra el tigueraje! La Policía Nacional ha soltado la bomba este domingo, informando sobre la entrega y posterior arresto de un delincuente de esos que tenían a la gente con el “Jesús en la boca”. Hablamos de Dariel García Toledo, de 38 años, mejor conocido en los coros del bajo mundo como “El Sicario de la Lila”, un apodo que ya de por sí da escalofríos. Este individuo estaba en busca y captura, de acuerdo con la orden judicial No. 530-2025-EMES-01691, por su presunta implicación en el homicidio de Ambiorix Alexander Paulino (a) “Boro”, un hecho ocurrido el 9 de julio de 2024 en el barrio Los Tres Brazos, aquí mismo en Santo Domingo Este. Este operativo, señores, es un batazo de jonrón en la lucha contra la delincuencia en la zona.
El tal “El Sicario de la Lila” se encontraba prófugo desde la fecha del crimen, o sea, desde aquel fatídico julio de 2024. Su arresto se materializó después de meses de un trabajo de hormiguita, de una investigación seria y minuciosa por parte de la División de Crímenes y Delitos contra las Personas (Homicidios), una unidad que siempre anda metiéndole mano a estos casos complejos. La entrega del antisocial se produjo a través de la Fiscalía de Santo Domingo Oriental, lo que demuestra la coordinación entre las diferentes instancias de nuestra justicia. Para muchos vecinos de Los Tres Brazos, esta noticia es un respiro, una señal de que las autoridades están “puestas pa’ su trabajo”.
Los Tres Brazos, ese sector que palpita con la energía de su gente, pero que a veces se ve empañado por la sombra de la delincuencia, ha sido testigo de un sinfín de desafíos. La presencia de personajes como Dariel García Toledo, con un historial delictivo que parece un expediente de novela, mantiene a la comunidad en una constante zozobra. La captura de un “tiguere” de este calibre no es solo un número más en las estadísticas policiales; es un mensaje contundente para aquellos que creen que pueden sembrar el caos y que el peso de la ley no los alcanzará.
La ficha delictiva de García Toledo es, sin exagerar, para “echarle un ojo”. Al ser depurado en los archivos policiales, “El Sicario de la Lila” tiene nada más y nada menos que cinco registros. En 2014 y 2018, por posesión de drogas; en 2019, por robo; en 2020, de nuevo por drogas; y en 2023, por homicidio. Un prontuario así de abultado no deja espacio a dudas de que estamos hablando de un individuo que ha dedicado buena parte de su vida al margen de la ley. Estos antecedentes nos dan una idea clara del peligro que representaba para la ciudadanía y del porqué su captura era una prioridad para las autoridades.
El proceso de entrega voluntaria, aunque gestionado por la fiscalía, no es un acto de buena voluntad. Suele ser el resultado de la presión constante de la Policía, de ese cerco que se va cerrando poco a poco hasta que al delincuente no le queda más remedio que “darse por vencido”. Cuando un “gallo” de este tamaño se entrega, es porque ya la calle le estaba “quemando los pies” y la soga, como dicen en el patio, se le estaba apretando demasiado. Es un indicio de que la persecución fue efectiva y que el trabajo de inteligencia dio sus frutos.
La División de Homicidios de la Dirección Regional Santo Domingo Oriental merece un aplauso. Mantener el seguimiento a un prófugo durante meses, en un ambiente tan complejo como el del conurbano de Santo Domingo, requiere de mucha dedicación, recursos y, sobre todo, de un “tigueraje” policial bien montado. No es fácil dar con el paradero de estos sujetos que se mueven como peces en el agua en el mundo de la clandestinidad. Esta acción refuerza la confianza de la ciudadanía en las instituciones encargadas de velar por nuestra seguridad y justicia.
Ahora, Dariel García Toledo ha sido puesto a disposición del Ministerio Público para que se le apliquen todas las de la ley. Esto significa que comenzará un proceso judicial riguroso, donde se determinarán las responsabilidades y se buscará hacer justicia por la muerte de Ambiorix Alexander Paulino. Es un camino largo, pero el primer paso, el de la captura, ya se dio. Mientras tanto, las autoridades han dejado claro que no se van a quedar de brazos cruzados, sino que van a seguir “metiendo mano” para ubicar y capturar a los demás implicados en este lamentable suceso. La lucha contra la impunidad es constante y este caso es una muestra de ello.
La sociedad dominicana clama por seguridad y la respuesta de nuestras instituciones es vital. Cada arresto de un delincuente de alta peligrosidad, especialmente uno apodado “El Sicario”, no solo limpia las calles, sino que también envía un mensaje de esperanza y reafirma el compromiso de la Policía y el Ministerio Público con la paz social. Los ciudadanos merecemos vivir sin miedo, sin la sombra de la delincuencia acechando en cada esquina. Y acciones como esta nos recuerdan que, aunque el camino es largo, hay gente trabajando “con el corazón” para lograrlo.
Este caso es un ejemplo de cómo la persistencia y la coordinación institucional son claves para desarticular las redes criminales y llevar a los responsables ante la justicia. Ojalá que sirva de precedente para que otros que andan en lo mismo sepan que, tarde o temprano, la ley los va a alcanzar. Porque aquí, en nuestro país, la gente está cansada de la delincuencia y quiere vivir tranquila. ¡Y eso es lo que estamos buscando todos, mi gente!
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