¡Klk, gente! Aquí en El Nuevo Diario Digital, le traemos una noticia que es más seria de lo que parece. La presidenta de la Asociación Dominicana del Dolor, Bethania Martínez, ha soltado una verdad que muchos deberían escuchar: ese dolor crónico que usted aguanta por meses, pensando que es ‘normal’ o que ‘se le va a quitar solo’, ¡ya no es solo un síntoma! Según ella, después de un tiempo prolongado sin tratamiento adecuado, esa vaina se convierte en una enfermedad de por sí, al mismo nivel que la hipertensión o la diabetes. Hay que ponerle atención de una vez.
Imagínese que su cuerpo es una orquesta y el dolor, la alarma. Cuando esa alarma se queda sonando sin parar por más de dos, tres o hasta seis meses, es porque algo anda mal de verdad. La doctora Martínez nos explica que en ese punto, el sistema nervioso central se ha ‘acostumbrado’ a sentir dolor, y las vías de señalización se sensibilizan, creando un círculo vicioso. Es como si el cableado interno se dañara, y lo que antes era una simple señal de aviso, ahora es un ‘cortocircuito’ constante que afecta todo su sistema y su calidad de vida. No es un relajo, la verdad es que esa condición transforma la vida de quien la padece.
Antes, aquí en el patio, el abordaje del dolor crónico era un verdadero ‘lío’. Mucha gente, por falta de información o de recursos, se aguantaba un viaje de achaques sin saber que existían especialistas. Se pensaba que ‘dolor’ era una cosa con la que uno tenía que ‘vivir’, sin más. Había un vacío tremendo en la oferta de tratamientos especializados, y los pacientes andaban dando vueltas por diferentes médicos sin una solución integral. Esto no solo afectaba su salud física, sino que también era un golpe duro para la salud mental, causando frustración, ansiedad y hasta depresión.
Gracias a profesionales como la doctora Martínez, que se fajaron y buscaron formación en lugares como Boston, se pudo ver la luz al final del túnel. Ella y un grupo de colegas se dieron cuenta de que era indispensable organizar este campo de la medicina en República Dominicana. No podíamos seguir con el ‘tigueraje’ de no tener guías claras ni protocolos. La creación de la Sociedad Dominicana del Dolor fue un paso ‘bacano’, un esfuerzo para estandarizar la atención, promover la investigación y, sobre todo, educar tanto a los médicos como a la población sobre la importancia de tratar el dolor de forma oportuna y efectiva.
Es clave entender que manejar el dolor crónico no es solo dar una pastilla, es un enfoque multidisciplinario. Involucra terapias físicas, psicológicas, cambios en el estilo de vida, y en ocasiones, intervenciones más específicas. Lo que se busca es mejorar la funcionalidad del paciente, devolverle su ‘chercha’, su capacidad de trabajar y de disfrutar de las cosas ‘chulas’ de la vida. Dejar que el dolor se apodere de usted, aparte de ser una ‘vaina’ incómoda, le quita la oportunidad de vivir a plenitud. Así que ya lo sabe, si el dolor crónico le está dando lata por mucho tiempo, ¡busque ayuda de una vez, que esa ‘vaina’ tiene solución!
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