¡Ay, qué vaina! Con un nudo en la garganta, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha anunciado la triste partida de Federico Franco, quien fuera nuestro Viceministro de Áreas Protegidas y Biodiversidad. Es una noticia que nos ha caído como un palo cojo al corazón de muchos, porque Federico Franco fue un verdadero ‘bacano’, un ‘tiguerazo’ que le metió con pasión a la defensa de nuestra Quisqueya. Su legado en la conservación es de lo más chulo y nos deja un vacío profundo en el sector ambiental dominicano.
Durante su paso por la institución, Federico no se anduvo con rodeos, metiéndole el pecho a la protección y conservación de nuestros recursos naturales. Él no era de los que se quedaban en la banca; siempre estaba activo, buscando la forma de fortalecer la gestión ambiental del país. Su visión iba más allá de lo meramente burocrático; él entendía que la riqueza de nuestra isla, desde sus playas hasta sus montañas, era un tesoro que debíamos cuidar con uñas y dientes para las futuras generaciones. Se la jugaba de verdad por el medio ambiente, y ese compromiso se sentía en cada proyecto que impulsaba.
Los que lo conocieron de cerca saben que Federico era de esos que con su ‘chercha’ y su seriedad a la hora de trabajar lograba un equilibrio perfecto. Él fue clave en iniciativas que hoy día son pilares para la protección de la biodiversidad, contribuyendo a que nuestras áreas protegidas no fueran solo nombres en un mapa, sino ecosistemas vivos y bien resguardados. Su enfoque no era solo la flora y la fauna, sino también la gente, entendiendo que la comunidad es parte fundamental en la conservación. Por eso, su influencia se extiende más allá de los despachos, llegando a las bases de quienes cuidan nuestros parques y reservas.
La noticia de su deceso ha resonado en todo el ‘tigueraje’ del ámbito ambiental, desde los que están en la guagua del día a día hasta los veteranos que ya han echado sus canas. Su pérdida nos recuerda la importancia de los líderes que con su ejemplo y dedicación dejan una huella imborrable. Es un momento para reflexionar sobre la fragilidad de la vida y el legado imperecedero de aquellos que, como Federico, se entregan en cuerpo y alma a causas que trascienden el interés personal, pensando siempre en el bien colectivo y en la salud de nuestro planeta.
El Ministerio y la sociedad dominicana en general, elevan sus oraciones por el eterno descanso de su alma y extienden sus más sinceras condolencias a su familia, amigos y a todos los que tuvieron la dicha de compartir con este ser humano excepcional. Su espíritu de lucha y su pasión por la naturaleza, sin duda, seguirán inspirando a muchos a seguir trabajando por un país más verde y sostenible. La ‘vaina’ es que nos toca a nosotros ahora seguir el camino que él ayudó a trazar. Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




