¡Qué vaina más fuerte la que han pasado nuestros hermanos en Nuevo Amanecer, allá en Los Alcarrizos, y en Puerto Plata! Las recientes inundaciones dejaron a un viaje de familias con el agua al cuello y sin nada, pero gracias a Dios, el Gobierno se puso ‘las pilas’ y la Dirección de Asistencia Social y Alimentación Comunitaria (DASAC) les está dando la mano con la entrega de enseres del hogar. Esto es una ‘ayuda de una vez’ que la gente necesita cuando lo ha perdido todo, y es bacano ver cómo las brigadas se desplegaron temprano para llevar un respiro a los damnificados.
El sector Nuevo Amanecer, en el kilómetro 18 de la autopista Duarte, es un ejemplo clarito de lo vulnerable que son algunas comunidades de nuestro país. Muchas veces, estas zonas crecen de manera informal, lo que las hace más propensas a sufrir cuando la naturaleza se guira. Por otro lado, Puerto Plata, nuestra Novia del Atlántico, con sus montañas y ríos, también se lleva su golpe de agua cada cierto tiempo. Estas entregas de camas, neveras, estufas y hasta televisores, no son solo objetos; son la esperanza de que la vida, poco a poco, pueda volver a la normalidad para ‘los de abajo’.
La DASAC, antes conocida popularmente como ‘El Plan Social’, siempre ha jugado un papel crucial en la asistencia a la población dominicana frente a desastres. Su presencia es vital para mitigar el impacto inmediato de fenómenos como estos. Es un trabajo que va más allá de entregar cosas; es un compromiso de Estado para asegurar que nadie se quede atrás, y que las familias tengan lo mínimo para reponerse. La agilidad con la que se hizo el levantamiento previo para identificar a los afectados es clave para que la ayuda llegue a quienes de verdad la necesitan, sin relajo.
Los directivos de la DASAC han dejado claro que este operativo no es flor de un día, sino que forma parte de un protocolo de emergencia que sigue activo. Esto significa que la ‘botellita’ de apoyo continuará llegando hasta que se cubran todas las necesidades identificadas. Además de los enseres, la entidad sigue entregando alimentos cocidos y raciones crudas, lo cual es de suma importancia. Porque después de una inundación, no solo se pierden los muebles, sino también la posibilidad de preparar una comida digna, y eso sí que es una vaina de cuidar.
La resiliencia de nuestro pueblo es algo que siempre nos saca a flote. A pesar de los palos que nos da la naturaleza, ‘la gente del patio’ se levanta con una fuerza increíble. Ver la gratitud de los comunitarios al recibir esta ayuda es una señal de que, aunque la situación esté ‘media dura’, la esperanza no se pierde. Estas acciones del Gobierno, a través de DASAC, no solo recuperan bienes materiales, sino que también inyectan ese ‘feeling’ de que no están solos en la lucha, lo cual es un detalle jevi para el espíritu de cualquier dominicano que esté pasando por una mala racha.
Estos eventos nos recuerdan la importancia de la prevención y de tener infraestructuras más robustas que soporten estos embates climáticos, que cada vez son más frecuentes y severos. Es un llamado a que, como sociedad, sigamos trabajando para proteger a los más vulnerables y construir un país más seguro y preparado para lo que venga. Mientras tanto, la mano amiga de DASAC es un bálsamo necesario para un pueblo que siempre está listo para salir adelante, por más ‘vaina’ que haya pasado.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




