¡Ay, mi gente! Nos llegó la denuncia de una madre que está ‘cogiendo lucha’ por el centro educativo donde estudia su hijo, y la verdad es que la situación está de ‘pato cojo’. La señora, con la verdad en las manos y la preocupación en la voz, grabó un video mostrando el estado crítico de la escuela, esa misma que, ¡imagínense!, fue construida allá por el 1975. Esa vaina tiene sus años encima, pero de ahí a que esté cayéndose a pedazos y poniendo en riesgo a los chamacos, ¡eso es otra cosa! Aquí, en nuestro país, no es un secreto que la infraestructura escolar muchas veces ‘pasa trabajo’ con el mantenimiento, y casos como este son el pan nuestro de cada día, lamentablemente.
La denuncia de esta madre no es para menos. Ella asegura que los pabellones están hechos un lío, con grietas que te hacen pensar que en cualquier momento se viene un ‘pleito’ serio con la seguridad de los muchachos. Cuando la requirieron los de la escuela, ella no se ‘guilló’ y les dijo la verdad de una vez: que esa escuela necesita una reestructuración urgente. Habló de fallas estructurales y, ¡ojo!, hasta de plagas en las aulas. ¡Qué ‘vaina’ más fuerte! Esos problemas, que no son nuevos, están afectando directamente el ambiente de estudio. Aunque algunos docentes intentaron justificar el abandono diciendo que la escuela es vieja, el personal técnico le dio la razón, porque, al final del día, todos queremos lo mejor para los estudiantes.
Este escenario nos lleva a reflexionar sobre la gestión de recursos del Ministerio de Educación (MINERD). Muchas escuelas en República Dominicana fueron construidas en épocas de expansión demográfica, y aunque cumplieron su cometido, la falta de una política de mantenimiento preventivo y correctivo las ha llevado a un punto de no retorno. No es solo un ‘asunto’ de antigüedad; es una cuestión de prioridades y de inversión. ¿De qué nos sirve tener más centros educativos si los que existen se están desbaratando? Es un ciclo vicioso que ‘coge lucha’ para romperse, afectando la calidad de la educación y, más grave aún, la integridad física de los estudiantes.
La comunidad educativa, desde los padres hasta los vecinos, siempre está ‘en to” cuando se trata de sus hijos. La presión que ejercen al MINERD es vital. No se puede esperar a que ocurra una tragedia para que las autoridades ‘se pongan para lo suyo’. Lo que esta madre pide, y lo que muchos padres anhelan, es un ambiente digno, seguro y sin ‘bichos’ raros en las aulas. Es hora de que el Estado ‘le dé mente’ a esta situación y priorice la inversión en la reparación y modernización de estos centros. No es un capricho; es un derecho fundamental de los niños a aprender en un lugar que no les ‘dé miedo’.
Esta denuncia es un llamado de atención para que no nos quedemos de brazos cruzados. La educación es la base de nuestro ‘echar pa’ lante’ como nación. Un centro educativo en condiciones precarias no solo frena el aprendizaje, sino que también desmotiva a estudiantes y maestros. Es fundamental que el MINERD realice una inspección técnica rigurosa y, lo más importante, ¡que actúe de una vez! El futuro de nuestros ‘muchachitos’ está en juego, y ellos merecen un lugar donde puedan ir a estudiar sin preocupaciones, a ‘coger lucha’ con los libros, no con la infraestructura. Que esta denuncia sirva de ‘coro’ para que otras comunidades también alcen su voz.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




