¡Ay, diantre! La ‘vaina’ con el caso Pdvsa Cripto, que tenía al país cogiendo cabeza por un buen tiempo, parece que por fin está agarrando pista. Después de tres años de hermetismo, donde la opacidad era la orden del día, este primer juicio que arrancó el 20 de abril en Caracas marca un punto de quiebre. Aquí se mezclaron el crudo venezolano y las criptomonedas en un ‘coro’ que se ha destapado como uno de los desfalcos más complejos, dejando a la nación en la luna. Esto es un desastre, mi gente, y la palabra clave aquí es **Pdvsa Cripto**.
El arranque de este juicio, en el Tribunal Tercero de Control, fue un despelote. La jueza Alejandra Romero extendió la audiencia hasta la madrugada, reflejando el lío que hay. Lo más chulo fue ver cómo fiscal y Procuraduría no se ponían de acuerdo ni con las cifras del desfalco: uno decía 21 mil millones de dólares y el otro lo subía a 23 mil millones. ¡Qué vaina! Para rematar, la sala estaba custodiada por un viaje de funcionarios encapuchados, dándole un toque de serie de ficción.
El ‘tigueraje’ detrás de esta trama se aprovechó de las sanciones internacionales de 2019. Para evadir los controles bancarios, se metieron de lleno en el mundo cripto. La movida era astuta: utilizaban plataformas globales como Kraken para convertir activos digitales, todo ‘bajo cuerda’, amparados en la Ley Antibloqueo. Esta ley permitía usar criptoactivos y ‘buques fantasmas’ que apagaban sus radares en altamar para ocultar la ruta del crudo. La stablecoin Tether (USDT) fue el puente de oro para que los cuartos volaran hacia cuentas en Hong Kong, Panamá o los Emiratos Árabes Unidos, lejos del ojo público.
Asegún Transparencia Venezuela, entre 2020 y 2023, Pdvsa perdió 16.960 millones de dólares, cifra que representa casi el 30% del PIB del país en 2022. De esa suma, 3.600 millones se esfumaron, declarados ‘incobrables’ porque intermediarios sin experiencia, pero con conexiones políticas, ¡se volaron con los barriles de petróleo y nunca más se supo de la plata! El resto, un monto astronómico, quedó en un limbo de ‘cuentas por cobrar’, evidenciando una falla sistémica donde el petróleo salía, pero los cuartos nunca regresaban al erario. ¡Una vaina para que el país no se beneficiara!
La investigación reveló que funcionarios, como Antonio Pérez Suárez, exvicepresidente de Comercio de Pdvsa, habrían pasado facturas impagas por más de 13 mil millones de dólares directamente al balance del Estado. Esto les permitía ‘cerrar contablemente’ las cuentas de la petrolera en el sistema SAP, ocultando que los fondos reales no estaban. Mientras, el capital se gestionaba a través de ’empresas de maletín’ recién creadas que, en muchos casos, apenas entregaban la mitad de lo prometido a cambio del petróleo. ¡Un descaro total!
El impacto social de este desfalco es para coger y guardar. Esa millonaria cifra, si se hubiera invertido de verdad, habría cubierto la recuperación del sistema eléctrico nacional y fortalecido el sector agroalimentario por un año. Ahora, con el reaparecido Tareck El Aissami en silla de ruedas, el país se pregunta qué pasará. Más allá de la cárcel, el juicio también debe enfrentar el contraste entre los bienes incautados, que son una vaina de lujo, y el déficit de infraestructura básica que el país sufre. ¡Ojalá que esta vez la justicia sea de verdad y no otra chercha!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




