Anabel Díaz, una mujer bajo amenaza, tuvo que buscar refugio junto a sus dos hijos menores en una Casa de Acogida, huyendo de las agresiones y el ‘boqueo’ constante de su expareja, Fausto Ezequiel Valdez Cordero, mejor conocido como ‘Keka’. La vaina no es fácil, porque esta situación pone de manifiesto la cruda realidad que muchas de nuestras mujeres enfrentan en el patio. El Ministerio de la Mujer actuó ‘de una vez’ al ofrecerle este santuario temporal desde el 5 hasta el 11 de mayo, demostrando que, a pesar de todo, hay brazos extendidos.
La decisión de Anabel de salir de la casa de acogida, acompañada de su madre, para reunirse con otros familiares, aunque voluntaria, resalta la compleja dinámica que envuelve estos casos. Muchas veces, la seguridad física no es la única preocupación; el soporte emocional y familiar pesa un ‘viaje’ en la balanza. Asegún el Ministerio, las autoridades, con la Policía Preventiva y la Dirección Especializada de Atención a la Mujer y Violencia Intrafamiliar (DEAMVI) al frente, tienen el ‘tigere’ de Keka en la mira, buscándolo hasta por debajo de las piedras para que responda por sus actos.
Este incidente no es un caso aislado. La violencia de género sigue siendo una ‘vaina’ que carcome a nuestra sociedad dominicana, dejando un rastro de dolor y miedo. Según datos de la Procuraduría General de la República, a pesar de los esfuerzos, las denuncias y las intervenciones, la cifra de feminicidios y agresiones se mantiene alarmante. La educación en valores y el respeto son claves para cortar de raíz este ciclo de ‘tigueraje’ y abuso, que tanto daño le hace a la familia y a nuestra juventud.
El acompañamiento legal y psicológico que ofrece el Ministerio de la Mujer es ‘chulo’ y esencial, pero la continuidad del proceso es crucial. No es solo meter al agresor preso, sino garantizar que la víctima tenga las herramientas para reconstruir su vida y la de sus hijos sin miedo. La institución asegura un seguimiento constante, pero el ojo público y la presión social son fundamentales para que estos casos no queden en el olvido y se le dé ‘pa’lante’ con la justicia.
Como sociedad, nos toca ‘ponernos las pilas’ y ser cómplices cero con cualquier manifestación de violencia. Es hora de dejar de normalizar el ‘jevi’ del control y la agresión en las relaciones. Cada vecino, cada amigo, cada familiar, tiene la responsabilidad de no quedarse ‘callao’ y denunciar. Si vemos algo raro, o si una ‘jeva’ de nuestro círculo está pasando por algo similar, debemos ser ese apoyo y guía hacia las autoridades.
El mensaje claro del Ministerio de la Mujer es que no estamos solos en esta ‘brega’. Las líneas de emergencia, el 9-1-1 y la *212, están disponibles 24/7 para ofrecer ayuda, orientación y seguimiento. Es importante recordar que la vida y la tranquilidad no tienen precio, y que buscar ayuda ‘de una vez’ es un acto de valentía y amor propio. ¡No le des mente y denuncia!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




