¡Pero qué jevi, señores! El Festival de Cannes, ese bacano evento del cine mundial, le ha dado una sorpresa a John Travolta de esas que le calientan el alma a cualquiera. El viernes pasado, de una vez y sin mucha chercha, le entregaron una `Palma de Oro` de honor que el mismo actor dijo que era ‘más que un Óscar’. ¡Tremenda vaina! Ver a Travolta, un artista que tanto hemos gozado, recibir un galardón de esta categoría, es algo que llena de orgullo a cualquiera que le guste el buen cine. Que te la den por sorpresa es un coro aparte, un reconocimiento bien merecido.
La emoción del protagonista de ‘Grease’ fue palpable, asegún reportan los que estaban por allá. No se lo creía, pensaba que la noche era especial por su película, pero nunca imaginó tremendo reconocimiento. Esta distinción no es para tomársela a relajo; la Palma de Oro de honor es un tributo a la trayectoria y al impacto cultural de un artista. Cannes la reserva para figuras que han dejado una huella imborrable, un ‘gracias’ gigante de la industria. Que Travolta la valore más que un Óscar, demuestra su gran significado personal.
Para la gente de nuestro patio que crecimos viendo sus películas, Travolta es un ícono. Desde sus inicios en la televisión con ‘Welcome Back, Kotter’ hasta el ‘tigueraje’ de Tony Manero en ‘Saturday Night Fever’ o el jevi Vincent Vega en ‘Pulp Fiction’, ha sabido reinventarse. Su carrera es un viaje de éxitos que abarca varias décadas, consolidándose como una figura camaleónica capaz de encarnar personajes inolvidables. Es un actor que ha trascendido generaciones, ¡un verdadero ‘durisimo’ en el cine!
Pero la vaina no se quedó solo en el premio. Travolta llegó a Cannes para estrenar su ópera prima como director, ‘Propeller One-Way Night Coach’ (‘Ven a volar conmigo’), película que adapta una novela que él mismo publicó en 1997. Con un viaje de talento, ahora detrás de las cámaras, explora su pasión por la aviación. Lo más chulo es que su hija, Elle Bleu, participa como actriz en el filme, haciendo de este proyecto un asunto de familia, una verdadera chercha entre padre e hija.
La aviación ha sido siempre un motor en la vida de Travolta. Desde chamaquito, mirando los aviones despegar en LaGuardia, ya se le notaba la fiebre. Con solo 15 años empezó a volar, y a los 22 ya tenía su primera licencia de piloto. ¡Un as del aire! Ha acumulado miles de horas y tiene certificaciones para diferentes aeronaves. Esta pasión no solo se ve en su vida, sino que la ha llevado a la pantalla, pilotando él mismo en películas como ‘Mira quién habla’ o ‘Broken Arrow’. Su libro, ahora su debut cinematográfico, es una vaina nostálgica inspirada en sus recuerdos de infancia, llevándonos a la época dorada de la aviación.
Este reconocimiento a Travolta no fue el único este año en Cannes; la verdad es que el festival estuvo de lo más bien con sus Palmas de Oro de honor. Peter Jackson recibió una en la apertura, y aún queda una tercera por entregar a la legendaria Barbra Streisand en la clausura. Esto demuestra que Cannes sabe reconocer a las grandes figuras que han enriquecido el arte cinematográfico con su talento y su trabajo, ofreciendo un coro de estrellas que brillaron en la Riviera francesa.
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