¡Klk, gente! Aquí en el patio estamos pendientes a lo que está pasando con China y su tremendo esfuerzo por no depender de nadie en el mundo de los semiconductores. La vaina es que, después de un viaje de años en la sombra, el gigante asiático por fin tiene ‘procesadores chinos’ de escritorio que le hacen la competencia, aunque sea a los de hace unos años. Loongson, una empresa que se ha puesto las pilas, está dando pasos de gigante para fabricar sus propios cerebros tecnológicos, una jugada clave ante la tensión geopolítica global.
Esta compañía no es cuento de camino. Ha desarrollado una microarquitectura propia, la LoongArch, montada sobre la MIPS. Esto les permite ir por su propio carril sin usar arquitecturas como x86-64 o ARM, un ‘tigueraje’ para evadir las sanciones que Estados Unidos ha puesto para limitarles el acceso a tecnología gringa avanzada. Ya en 2022 lanzaron su CPU 3A5000 de 32 núcleos, y luego en 2024 el LS3C6000 para servidores, escalable a 64 núcleos. ¡Eso es darle con tó’!
El último chisme, y que tiene a todo el mundo hablando, es que Loongson ha distribuido más de un millón de unidades de su procesador insignia para computadoras de escritorio. ¡Un hito bacano! Esta vaina no es solo sobre vender chips, sino sobre la visión de China de lograr una industria de semiconductores totalmente autosuficiente. Sabemos que el mayor fabricante chino, SMIC, es quien se encarga de la producción, tal como TSMC lo hace para los grandes de la tecnología.
Según fuentes como Fast Technology, la tercera generación de chips de Loongson, incluyendo los modelos 3A6600, 3B6600 y 3C6600, se codea en rendimiento con los Intel Core de 12ª y 13ª generación. Ahora bien, la propia Loongson ha admitido que sus procesadores de escritorio son equiparables a los de Intel lanzados alrededor de 2020. Sí, seis años es un abismo en esta industria que va a mil por hora, pero no podemos ‘quitarle el mérito’ a que, hace poco, China no tenía ninguna alternativa real frente a las CPU de EE.UU. ¡Es un paso de avance jevi!
Este ‘coro’ de Loongson se enmarca en una estrategia mucho más grande del gobierno chino para reducir drásticamente su dependencia tecnológica. Las restrictivas sanciones de exportación de EE.UU. no solo limitan el acceso a chips avanzados, sino también al software de diseño y a los servicios de fabricación de última generación. Por eso, esta movida de China es una cuestión de seguridad nacional y autonomía estratégica crucial. La inversión masiva que están haciendo en esta ‘vaina’ demuestra que no se van a quedar de brazos cruzados. La carrera por la supremacía tecnológica es vital para la Inteligencia Artificial, la computación cuántica y las infraestructuras críticas. ¡Quién sabe si pronto los vemos de tú a tú con los grandes!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




