El sector Invivienda en Santo Domingo Este está de cabeza con un asunto que ya es un descaro: el badén de la calle Pedro Bonilla está hecho un desastre, una verdadera boca de lobo que pone en jaque la vida de la gente. Este problema con el badén Invivienda lleva años dándole ‘dolor de cabeza’ a residentes y choferes, convirtiendo lo que debería ser una solución vial en un foco de ‘brega’ constante, un cráter que parece un hoyo negro tragando paciencia y trenes delanteros. La situación está tan de mal en peor que la indignación ya ‘le sale por los poros’ a cualquiera.
La vaina se pone más seria porque este desastre está justo al frente del Centro Educativo Casandra Damirón. Imagínense a los niños, nuestro futuro, expuestos a ese charco de agua estancada, lleno de basura y maleza. Eso es un caldo de cultivo para un viaje de enfermedades como el dengue y la leptospirosis, sin contar el peligro que corren al intentar cruzar la calle en medio de un caos vehicular donde la gente tiene que hacer malabares para no caer en el hoyo. Es una irresponsabilidad que nuestra niñez tenga que sortear una trampa así para ir a la escuela.
Los conductores, que ya están cansados de la situación, prefieren dar una vuelta larguísima o hasta transitar en vía contraria, con el riesgo que eso implica, antes que destrozar sus ‘guaguas’ en ese hoyo infernal. No es un secreto que en esta zona, por donde está la Fiscalía de Santo Domingo Este, conocida como la del GAPRE, el tránsito ya es ‘un lío’ normal. Pero con este badén, el relajo se ha convertido en un tapón crónico y un cementerio de trenes delanteros. A veces, hasta las patrullas de la Policía Nacional, las mismas que deberían estar velando por el orden, se han quedado ‘enganchás’ y han tenido que esperar que otras unidades las remolquen, ¡qué vaina!
Lo más ‘chulo’ del asunto, o más bien lo más frustrante, es que esta problemática no es nueva. Ya ha pasado por dos gestiones municipales sin que se le dé una solución definitiva. Se dice que una vez metieron mano para arreglarlo, pero como es costumbre en nuestro país, lo dejaron a medio palo, con la obra inconclusa. Eso es lo que ‘pone la cabeza a uno en un timbal’, ver cómo el dinero de nuestros impuestos se gasta en remiendos que no resuelven nada, o peor, en obras que se quedan a medio hacer mientras la comunidad sigue en las mismas.
Esta situación no es solo un problema de Invivienda; es un reflejo de la falta de planificación y mantenimiento de infraestructuras en muchas zonas de Santo Domingo Este y del país. La pasividad ante este tipo de denuncias ciudadanas genera desconfianza y desesperanza. Es hora de que el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y la alcaldía asuman su responsabilidad de una vez por todas. No podemos seguir viviendo con estos ‘monstruos’ en nuestras calles, afectando la salud, la seguridad y la economía de los que día a día se ‘fajan’ por echar su familia pa’ lante.
Urge una intervención seria y completa, no un simple ‘parcheo’. Los comunitarios de Invivienda no están pidiendo un lujo, sino algo básico: calles dignas y seguras. Es un clamor colectivo para que las autoridades ‘se pongan en esto’ y demuestren que realmente les importa el bienestar de la gente. El ‘tigueraje’ de los problemas tiene que acabar con soluciones concretas y duraderas.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



