¡Qué vaina tan jevi y esperanzadora, mi gente! Después de cinco días de angustia y el corazón en la mano, una brigada compuesta por el ‘tigueraje’ dominicano, ecuatoriano y venezolano logró lo impensable: `rescatan niño` Carlos Miguel Gutiérrez, de apenas 12 años, de entre los escombros en Macuto, Venezuela. Esta hazaña, ocurrida en el residencial La Estrella, es una demostración clara de que la esperanza es lo último que se pierde, ¡y qué bueno que nuestros hermanos estaban ahí metiendo la mano!
Los terremotos que sacudieron varias zonas de Venezuela dejaron un viaje de destrucción, y la gente andaba con el alma en un hilo. La zona de La Guaira, en particular, sufrió un golpe durísimo, dejando edificios como el mencionado hechos un desastre y a comunidades enteras en vilo. En estos momentos de desgracia, el esfuerzo incansable de estos equipos de socorro se convierte en un faro de luz para esas familias que aún buscan a sus seres queridos, enfrentándose a un escenario devastador donde cada minuto cuenta.
El ‘coro’ de rescatistas internacionales, con nuestros compatriotas a la cabeza, no ‘e’ juego’. Estos ‘tigueres’ trabajan con una combinación de tecnología de punta –como sensores sísmicos y perros entrenados– y, sobre todo, un ‘corazón’ del tamaño de un estadio. Imagínate el ambiente, el olor a polvo, la tensión de cada minuto y el silencio que se exige para escuchar la más mínima señal de vida, mientras ellos, sin descanso, ‘bregaban’ para encontrar señales de vida. Ese ‘sacrificio’ y ‘solidaridad’ son lo que nos caracteriza como pueblo y como seres humanos.
El momento en que sacaron a Carlos Miguel debe haber sido un ‘momento bacano’ que le paró los pelos a todo el mundo. La periodista Elianta Quintero, de Telemicro, quien se ‘tiró’ el viaje desde aquí para cubrir la vaina, nos mostró el video y la emoción se sentía a flor de piel. Ver a ese niño salir de la ‘pesadilla’ con vida, cinco días después del sismo, es una inyección de energía y fe para los demás, que ‘asegún’ continúan en la espera de un milagro, alimentando la esperanza de que más personas puedan ser halladas.
Ahora, el pequeño Carlos Miguel está recibiendo toda la ‘atención médica’ necesaria en el Hospital de Clínicas Caracas, y esperamos que se recupere ‘de una vez’ y sin complicaciones. Pero más allá de este rescate milagroso, la tragedia de los terremotos deja secuelas profundas que van más allá de los escombros visibles. Las comunidades afectadas enfrentan un desafío inmenso en la reconstrucción de sus vidas y hogares, y en superar el trauma psicológico, requiriendo un apoyo sostenido a largo plazo que va más allá de la emergencia inicial.
La participación dominicana en este rescate no es una ‘casualidad’, señores. Históricamente, nuestro país ha mostrado un ‘sentido de hermandad’ tremendo con otras naciones, especialmente en la región del Caribe y Latinoamérica. Cuando hay ‘problemas’, el ‘dominicano’ se ‘faja’ y ‘mete la mano’, demostrando que somos ‘gente solidaria’ de verdad, dispuestos a brindar ayuda y esperanza donde más se necesita, ya sea con personal, recursos o simplemente con ese calor humano que tanto nos distingue. Es un orgullo ver cómo nuestras brigadas se suman a estos esfuerzos internacionales, llevando esperanza donde más se necesita.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




