¡Mano, la vaina está dura allá en Venezuela, pero el coraje de nuestra gente es del otro mundo! La historia de la maestra Jazmín Urimare Ramírez es un ejemplo de ‘tigueraje’ del bueno. Según el reporte, tras los terremotos (magnitud 7.2 y 7.5) que sacudieron La Guaira el 24 de junio, dejando a casi 18,000 sin hogar, esta educadora convirtió un refugio en una verdadera Refugio Escuela para los niños afectados.
Imagínense el cuadro: decenas de carpas azules en Catia La Mar. En medio de esa desolación, la maestra Jazmín decidió que sus muchachos no se quedarían sin educación. Con 28 años en la docencia, paciente oncológica y habiendo perdido su propio colegio, llegó al refugio dos días después del temblor. Al ver a los niños sin hacer nada, de una vez le prendió el bombillo de la esperanza. ¡Esa es una vaina que inspira!
La chispa de esta iniciativa surgió de una sencilla petición. Después de rogarle a Dios, la maestra lanzó un S.O.S. por WhatsApp pidiendo donaciones del libro ‘Mi Jardín’. ¡Y la respuesta fue un viaje de gente! De Caracas y de donde quiera, llegaron con cuadernos, lápices, libros, pupitres, televisores y ventiladores. Una muestra de solidaridad que te deja con la boca abierta, demostrando que, con voluntad, el apoyo aparece.
La ‘Escuela Urimare’ no solo recibió el espaldarazo comunitario. Según el reporte, también obtuvo una tienda de campaña de la diputada chavista Yeinny Pinto y mesas y ventiladores de la ministra de la Mujer, Yelitze Santaella. La escuela, que empezó con diez niños, ha crecido hasta albergar a 74 alumnos. ¡Un verdadero crecimiento de ‘klk’! Para manejar esta cantidad, recibieron dos toldos más y pupitres de un carpintero de Maracay, subrayando el alcance de esta generosidad.
El día a día en la Refugio Escuela es bien chulo. Por las mañanas, los niños se enfocan en clases de lectoescritura y matemáticas básicas, recuperando su rutina. Por las tardes, la maestra Jazmín y las ocho docentes unidas —colegas de La Guaira y Miranda— organizan actividades recreativas. Así, los muchachos no están sin hacer nada, se acuestan temprano y cansados por tantas actividades. ¡Eso es darle calidad de vida en la adversidad!
Pero el compromiso de la maestra no es solo con la educación. La noticia revela que Jazmín Urimare Ramírez también enfrenta su batalla contra un mieloma múltiple, un cáncer diagnosticado hace cinco años. A pesar de su delicada salud y de costear su tratamiento con ayuda familiar y donaciones, ella se mantiene firme. Gracias al apoyo docente, pudo acudir a su primera consulta post-terremoto, con la esperanza de retomar su tratamiento. Su frase ‘No ha sido nada fácil, pero si Dios me tiene parada es por algo’ es un testimonio de fe y resiliencia.
Mientras el Gobierno venezolano, a través del ministro de Educación, Héctor Rodríguez, anuncia un plan de rehabilitación para 1,500 colegios (incluyendo 1,000 afectados) de cara al nuevo año escolar el 14 de septiembre, la ‘Escuela Urimare’ es un faro de esperanza. La maestra Jazmín y sus colegas demuestran que, incluso ante la calamidad, la educación no puede parar. ¡Es una labor bacana y digna de aplausos!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



