La situación económica mundial se ha puesto un poco ‘turbia’, mi gente, y aquí en República Dominicana estamos sintiendo el ‘apretón’. De acuerdo con los reportes recientes, los precios del petróleo Brent y WTI han escalado, alcanzando niveles que no se veían en meses. Esta subida, provocada por incidentes en el Medio Oriente, como los ataques a Arabia Saudita y a buques en el estrecho de Ormuz, ha encendido las alarmas y ha aumentado la presión sobre los subsidios a los combustibles aquí en el patio. Cuando el crudo se dispara así, la vaina se pone seria para nuestro bolsillo y para las finanzas del Estado.
Este ‘klk’ no solo impacta directamente el precio de la gasolina que echamos a la ‘guagua’, sino que también le da un empuje a los costos de las materias primas que usa el sector agropecuario, o sea, los alimentos que nos llegan a la mesa. El Gobierno ha estado haciendo un esfuerzo ‘bacano’ para amortiguar este golpe, inyectando un viaje de dinero en subsidios. Sin embargo, lo que se había presupuestado inicialmente, unos RD$13,500 millones, ya se ha quedado chiquito, y se espera que el gasto supere los RD$40,000 millones, casi el triple de la asignación original. Esto es un ‘lío’ fiscal de grandes proporciones.
Mientras el petróleo sube, para añadirle más sazón a la ‘chercha’ económica, el oro ha visto una caída notable, llegando a su nivel más bajo en más de dos semanas. Esta fluctuación, según los análisis, está ligada al repunte petrolero y a las preocupaciones inflacionarias, lo que refuerza la expectativa de que la Reserva Federal implemente políticas monetarias más restrictivas. Inclusive, organismos como el FMI y la OCDE están haciendo su advertencia, indicando que el avance de la inteligencia artificial podría ensanchar las brechas económicas, un detalle que, aunque parezca aparte, pinta un panorama global ‘complicado’.
El compromiso del Gobierno dominicano para mantener estos subsidios es una vaina ‘pesá’. Más allá de los combustibles, la energía eléctrica también recibe un apoyo considerable, con proyecciones de inversión que superan los RD$100,000 millones para este año. Para 2026, según lo informado por el Director General de Presupuesto, José Rijo Presbot, se proyecta destinar unos RD$39,000 millones a programas sociales clave como Aliméntate, Bonogás y Bonoluz, de los cuales ya se han ejecutado una buena parte. Todas estas medidas buscan proteger el poder adquisitivo de la gente y evitar que la economía se ponga de cabeza.
Pero no todo es subsidio al combustible y la luz. El sector agropecuario, que es clave para el sustento dominicano, está sintiendo la subida de precio de insumos vitales como la soya y el maíz, que han incrementado significativamente su costo respecto al año anterior. El maíz ha subido un 5.6% y la soya un impresionante 21%, según datos del Banco Central. Esta situación encarece la producción de alimentos y ejerce una presión adicional sobre nuestros productores locales, quienes ven cómo sus costos operativos se elevan ‘sin parar’.
Y hablando de productores, los avicultores de Moca-Licey, y de otras partes del país, han encendido las alarmas. Representantes como Alfredo Comprés y Jeannette Vázquez han manifestado una profunda crisis. Ellos atribuyen esta situación al incremento desmedido de las importaciones, a la acumulación de aves en sus granjas sin poder venderlas y a una supuesta falta de planificación por parte de las autoridades. Han hecho un llamado urgente al presidente Luis Abinader, al Ministerio de Agricultura y a la Dirección General de Aduanas, pidiendo una intervención ‘de una vez’ para salvar sus negocios y los empleos.
La realidad que enfrenta el ‘tigueraje’ de los productores avícolas es ‘dura’. Alfranny Ferreiras detalló que, a la fecha del 22 de octubre, ellos están recibiendo entre RD$30 y RD$31 por libra de pollo vivo, mientras que producir esa misma libra les cuesta entre RD$41 y RD$42. Esto significa una pérdida de entre RD$10 y RD$12 por libra, un golpe bajo que, en aves de más de seis libras, puede significar más de RD$60 por unidad. Lo más ‘raro’ es que, con más de 1.2 millones de aves varadas en las granjas, los consumidores seguimos pagando entre RD$80 y RD$100 por libra en los colmados y supermercados; la rebaja no se refleja en la calle.
En fin, la economía dominicana se encuentra en un momento ‘crítico’, con presiones internacionales que impactan directamente el bolsillo del ciudadano y la sostenibilidad de sectores productivos esenciales. La gestión de los subsidios, la protección de la producción local y la búsqueda de soluciones a estas problemáticas son el ‘pan de cada día’ para nuestras autoridades. Toca estar atentos a cómo se desenvolverá esta ‘vaina’, esperando que se encuentre el camino para mitigar estos desafíos económicos.
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