¡Klk, mi gente! La realidad electoral dominicana post-2024 ha dejado a muchos con la boca abierta. Resulta que, en las elecciones presidenciales de ese año, casi la mitad de los dominicanos se quedaron en la casa, ¡un 45.6% se abstuvo! Esto no es solo un número; es un mensaje claro, un ‘no voto’ que la Junta Central Electoral (JCE) y el Centro de Asesoría y Promoción Electoral (Capel) han querido descifrar con su estudio ‘Abstención electoral en la República Dominicana: voto nacional y en el exterior, elecciones 2024’. La alta Abstención en RD es una vaina que está llamando la atención de todo el mundo.
Asegún el informe, la inasistencia a las urnas no es por una sola cosa, no. Es un combo de factores, donde el rechazo a la oferta política y una desconfianza sistemática en el sistema se llevan la palma. La gente está pidiendo a gritos una conexión más real entre lo que se promete en campaña y su día a día. Si el discurso no pega con la cotidianidad del dominicano de a pie, ¿entonces para qué votar?
El estudio subraya que la falta de propuestas claras, la deficiencia en la información sobre cómo funciona el proceso y el simple desinterés por no identificarse con ningún candidato o programa político, son solo algunas de las barreras que llevan a esta tendencia. Es como si la ciudadanía estuviera mandando un ‘señal de humo’ claro: ‘Esperamos más de ustedes, una evolución que de verdad valga la pena’.
Aunque los investigadores nos dicen que la edad, el género y la demografía no son los ‘tigres’ principales detrás de esta abstención, sí señalan que el factor ocupacional tiene un peso jevi. Por ejemplo, los profesionales, agricultores y empleados públicos, esos sí que se activan más, con porcentajes de participación que rondan el 66%, 63% y 62% respectivamente. Se ve que su nivel de conexión o interés es mayor.
En contraste, la cosa cambia de color cuando hablamos de empleados privados, pensionados y los que no tienen ocupación. Ahí la participación baja un viaje: 40%, 32% y 30% respectivamente. Es más, el abstencionismo está más arraigado en los centros urbanos y económicos, donde, a pesar de la cantidad de gente, el activismo cívico es menor. Mientras tanto, las redes comunitarias en los barrios y campos son las que mantienen la participación activa, ¡una vaina interesante!
Román Andrés Jáquez Liranzo, quien según la noticia es el presidente de la JCE, fue enfático al decir que esta ausencia en las urnas no es un vacío, sino un cúmulo de razones y percepciones que la sociedad tiene que escuchar. Él hizo un llamado a no hacerse el sordo y a no dejar que los resultados de esta investigación se queden solo en un papel. Hay que ir más allá de los números y entender el ‘no voto’ en su justa dimensión social, política y cultural.
Jáquez Liranzo destacó que esta investigación, que les tomó un año y tres meses completar, nos obliga a revisar nuestras propias actuaciones y a no caer en ideas preconcebidas. ‘No se trata de interpretar la abstención desde lo que creemos, sino de escuchar, estudiar, comprender y actuar’, afirmó. De ahí que convocara a todas las instituciones del Estado, a los partidos políticos, a la sociedad civil, a la academia y a los medios de comunicación a unirse en esta tarea de fortalecer la participación.
Y como la cosa va en serio, el presidente de la JCE aprovechó para anunciar de una vez por todas que el Pleno ya aprobó la creación de una Subcomisión de Abstención Electoral, tanto a nivel nacional como en el exterior. ¡Señores, esto es para ponerse a trabajar sin dilación tras conocer estos resultados! La idea es romper el silencio de una vez por todas.
El coordinador de la investigación, Luis Mario Rodríguez, le puso la cereza al pastel al señalar que la abstención en nuestro país es un problema estructural, no solo una muestra de apatía. Él le hizo un llamado, ¡un grito en verdad!, a las instituciones electorales, los partidos y la sociedad civil para armar un pacto que busque soluciones. Mencionó la desconfianza política, el clientelismo y las barreras logísticas, especialmente para nuestros hermanos en el exterior, como puntos clave a resolver.
También se evidenció que la participación varió entre las elecciones municipales de febrero y las presidenciales/congresuales de mayo de 2024. Esto nos deja claro que el interés del dominicano depende mucho de la relevancia de los cargos que se están disputando. En fin, que este estudio nos da un mapa claro para entender mejor esta ‘vaina’ del no voto.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



