La Federación Nacional de Bancas de Loterías (FENABANCA) ha tirado un grito al cielo, klk. Asegún ellos, el sector de las bancas de lotería está en un ‘desorden peligroso’ que nos tiene a todos cogiendo lucha, especialmente al Estado, que deja de percibir un viaje de cuartos, ¡más de RD$5,000 millones anuales en impuestos! Es una vaina que, de verdad, huele a intereses particulares y a que alguien está haciéndose el chivo loco. Esta situación no solo afecta la economía nacional, sino que también pone en entredicho la transparencia y la legalidad de un negocio tan arraigado en nuestra cultura como el juego de azar.
El vicepresidente del gremio, José Armando Cedeño, soltó un bombazo durante una rueda de prensa: existen más de 40 mil puntos ilegales operando como Pedro por su casa en todo el país. ¡Imagínense! Cuarenta mil bancas piratas que no reportan un chele al fisco, mientras las autoridades se hacen de la vista gorda. Esto no es solo un problema de ingresos perdidos; es una señal clara de la debilidad institucional y de la falta de ‘coger cabeza’ por parte de quienes deben velar por el cumplimiento de las leyes. La proliferación de estas bancas ilegales es un cáncer que carcome la estabilidad del sector formal y desincentiva la inversión y el buen hacer de los que sí cumplen con sus obligaciones.
FENABANCA no se anda con chiquitas y le echó la culpa directamente al Ministerio de Hacienda y al Estado en general. ¡Están hablando de ‘complicidad por omisión’! Es que no es para menos, si las leyes 139-11, 253-12 y 494-06 establecen clarito cómo se deben regular los juegos de azar. ¿Entonces qué es lo que pasa? El tigueraje de no fiscalizar ni organizar un sector que podría ser una fuente importantísima de recursos para invertir en escuelas, hospitales o arreglar nuestras calles, es una vaina que uno no termina de entender. Parece que la voluntad política para ponerle freno a este desorden brilla por su ausencia, y eso no está de lo más bien.
Otro punto que le está dando dolores de cabeza al sector formal es el irrespeto al ‘Plan de Premios Regulados’. Hay bancas que andan prometiendo premios estratosféricos, fuera de toda lógica, creando una competencia desleal que es una puñalada para los operadores formales. Este tipo de práctica no solo engaña al jugador, ofreciéndole falsas esperanzas, sino que también desestabiliza el mercado y concentra la riqueza en manos de unos pocos, que se están pasando de listos a costillas de la mayoría. Es como si en un juego de pelota, un equipo usara trucos y nadie dijera klk.
Y como si fuera poco, denuncian la venta de números a través de ‘verifones’ en lugares tan delicados como hospitales y centros educativos. ¡Ahí sí que la vaina se puso seria! Esto no es solo una falta de regulación; es una cuestión de ética y moral. ¿Quién en su sano juicio permitiría que se fomente el juego de azar en ambientes que deberían ser de recuperación, aprendizaje y protección? Esta práctica pone en evidencia la audacia de los ilegales y la necesidad urgente de una intervención estatal que ponga los puntos sobre las íes y proteja a las poblaciones más vulnerables de este ‘tigueraje’ descontrolado.
Asegún FENABANCA, en los últimos seis meses han enviado ‘pal de’ comunicaciones al Ministerio de Hacienda, ¡y ni una respuesta han recibido! Parece que los compromisos previos de sentarse en una mesa de trabajo se quedaron en el aire, en meras promesas. Aunque reconocen que han tenido reuniones con el presidente Luis Abinader y con el ministro Magín Díaz, dicen que ‘todo ha quedado en palabras’. Esta falta de seguimiento y compromiso gubernamental es frustrante y perpetúa el ciclo de informalidad, robándole al país la oportunidad de fortalecer su economía y de ofrecer servicios públicos de calidad. La historia de nuestro país está llena de estas situaciones donde la voluntad política se evapora, y esta es otra triste muestra de ello.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



