El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha soltado el grito al cielo, advirtiendo que la nueva ‘vaina’ de los Puertos Secos en la frontera dominico-haitiana podría cambiar el juego de forma drástica. Según los peledeístas, este proyecto, impulsado por el Gobierno, tiene el potencial de desplazar a miles de pequeños y medianos comerciantes que, por años, han sido el ‘corazón y el alma’ del intercambio comercial con Haití. La preocupación no es poca cosa: el Decreto 166-26, que declara de ‘alto interés nacional’ el diseño y operación de estos puertos, podría, según el PLD, concentrar la actividad en manos de grandes operadores económicos, dejando a los ‘chiquitos’ en la calle, ¡qué dilema!
La historia del comercio dominico-haitiano no es un cuento de grandes corporaciones ni de élites lejanas. ¡Qué va! Es un ‘tigueraje’ puro de comerciantes, transportistas y productores que, con su esfuerzo y picardía, levantaron uno de los mercados binacionales más activos del Caribe. Estamos hablando de una actividad que se ha sostenido ‘a pulmón’, generando el sustento para un ‘viaje de’ familias en la zona fronteriza. La gente del patio sabe que este ‘pulso’ económico es más que transacciones; es una forma de vida que ha echado raíces profundas en lugares como Dajabón, Elías Piña, Jimaní y Pedernales.
Los Puertos Secos, por definición, son como extensiones terrestres de puertos marítimos y aeropuertos, destinados a ordenar las operaciones de comercio exterior bajo estricto control aduanero. Aunque el Gobierno argumenta que la iniciativa busca modernizar el comercio y fortalecer los controles, el PLD recalca que la ‘modernización’ no puede ser sinónimo de ‘desplazo’. La dinámica económica actual, que involucra a más de 13 mil comerciantes de forma directa y a más de 100 mil personas de forma indirecta entre familias y trabajadores informales, es un tejido social y económico complejo que no se puede romper de una vez sin consecuencias.
Uno de los puntos más ‘calientes’ que ha puesto el PLD sobre la mesa son los requisitos para operar estos Puertos Secos. Asegún el partido, las condiciones técnicas, financieras y operativas que exige el Decreto 166-26 son prácticamente ‘imposibles de cumplir’ para la mayoría de los comerciantes tradicionales de la frontera. Esto huele a que solo los que tienen ‘un chelito extra’ y una estructura grande podrán participar, lo que significaría transferir la actividad comercial a operadores con ‘mayor capacidad de inversión’, consolidando monopolios y dejando ‘fuñíos’ a los de siempre.
Además del desplazamiento de pequeños y medianos comerciantes, el PLD también puso ‘el dedo en la llaga’ sobre los posibles riesgos de contrabando y el ingreso irregular de mercancías, a pesar de los supuestos controles. La organización se pregunta cómo coexistirá este nuevo esquema con los puestos interagenciales ya instalados en la frontera y pide claridad sobre la coordinación institucional y el control aduanero. No se trata solo de construir infraestructura, sino de entender la ‘chercha’ y las particularidades de esa zona tan vital para el país.
Como alternativa, el PLD propone que cualquier reforma al comercio fronterizo no se lleve ‘al diablo’ a los actores tradicionales. Es fundamental que haya protección para el comercio local, participación activa de productores y comerciantes en la gobernanza de los Puertos Secos, mecanismos estrictos contra el contrabando y, sobre todo, transparencia en la selección de los operadores para evitar que la ‘misma vaina de siempre’ termine en monopolios. La modernización debe ser inclusiva para que ‘todo el mundo esté de lo más bien’, no solo unos cuantos.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



