La historia de Kari Stefany Severino es una que le rompe el corazón a cualquiera, una ‘vaina’ que refleja la cruda realidad de muchas madres dominicanas. Hace un año y medio, un fuego le arrebató todo lo que tenía, dejándola con sus ocho hijos en una situación de lo más precaria. Perder el techo es una cosa, pero perder la esperanza es otra, y Kari, con su espíritu de lucha, se niega a que eso pase. Su llamado por apoyo a la ciudadanía no es un lamento, sino un grito de guerra, una muestra de que, ante la adversidad, el dominicano siempre busca cómo ‘echar pa’lante’.
Este incendio no solo consumió bienes materiales; también calcinó un sueño: el de sus estudios de enfermería. ¡Qué vaina más grande tener que parar tu preparación profesional para enfocarte en el día a día de tu familia! Es una carga pesada, y más cuando las promesas de las autoridades, ‘asegún’ Kari, se evaporaron como el humo de aquel fuego. Esto es un patrón que, lamentablemente, vemos mucho en nuestro país: el ‘tigueraje’ político que promete el cielo y la tierra en momentos de necesidad, pero a la hora de la verdad, se desaparece del mapa, dejando a la gente en el aire. Es una pena que la solidaridad anunciada no se haya concretado, porque en momentos así, la comunidad es clave.
Pero Kari no se ha quedado de brazos cruzados, ¡ni por un segundo! Con ese empuje que caracteriza a la mujer dominicana, ha iniciado un emprendimiento de ‘picaderas’. Imagínense el esfuerzo: trabajar en una zona franca y, además, sacar tiempo y energía para preparar y vender comida. Es ‘un viaje de’ trabajo, pero lo hace con la visión clara de no solo darles de comer a sus hijos, sino de tener un hogar propio, de dejar de pagar alquiler. Este tipo de iniciativa es la que debería recibir un respaldo ‘de una vez’, porque demuestra el deseo genuino de superación.
La resiliencia de Kari es un ejemplo para todos nosotros. En un país donde las madres solteras a menudo enfrentan desafíos inmensos, ella está dando la milla extra. La pérdida de una vivienda no es solo un golpe material; es un trauma que afecta la estabilidad emocional y el desarrollo de toda la familia. La interrupción de sus estudios de enfermería no solo la afecta a ella, sino que también priva a la sociedad de una potencial profesional de la salud. Su caso subraya la necesidad de mecanismos de ayuda más robustos y efectivos para los ciudadanos que, de la noche a la mañana, se ven despojados de todo por tragedias imprevistas. Es momento de que, como sociedad, le tendamos la mano.
Por eso, su llamado a la solidaridad es tan importante. No está pidiendo un regalo, sino una oportunidad para crecer su negocio, para conseguir esa maquinaria o mobiliario que le permita formalizar y expandir sus ‘picaderas’. Cualquier aporte, ya sea pequeño o grande, es una bendición que le permitirá seguir ‘echando pa’lante’ a su familia y reconstruir su vida. Es una inversión en el futuro de ocho niños dominicanos que necesitan una base sólida para crecer. ¡Demostremos que el ‘coro’ del buen dominicano siempre está presente cuando hace falta!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



