¡Mi gente, la verdad es que cada día uno se encuentra con una ‘vaina’ nueva! Las autoridades han dado un golpe certero en Santo Domingo Norte, desmantelando un centro clandestino que operaba como una fábrica de enfermedades, vendiendo desde productos falsificados hasta la terrible carne podrida. Este operativo, que sacó de circulación un viaje de productos vencidos y hasta medicinas de dudosa procedencia, pone en evidencia el descaro de algunos que, con tal de sacarse un chelito, ponen en riesgo la salud de la población dominicana. Asegún los reportes, estos productos, incluyendo más de 6,800 kilos de carne en avanzado estado de descomposición, estaban listos para ser distribuidos y consumidos, una auténtica irresponsabilidad que ‘le dobla el pie’ a cualquiera.
Lo más ‘fuerte’ de todo es que muchos de estos artículos eran recolectados directamente del vertedero de Duquesa, lo que nos da una idea clara del nivel de insalubridad y desconsideración de estos ‘tigueres’. Imagínense ustedes, ¿quién en su sano juicio compraría algo sabiendo que viene de allí? Pero es que la gente en la calle muchas veces busca lo barato, y es ahí donde este tipo de ‘viveza’ aprovecha. No solo era carne, sino también medicamentos ingresados irregularmente al país, cosméticos adulterados, productos de higiene personal vencidos y hasta bebidas alcohólicas falsificadas. Esto no es un juego, es un atentado contra el bienestar colectivo que demanda una acción contundente y sin pausa de las autoridades.
Este operativo no fue cosa de relajo; intervino la Policía Nacional junto al Ministerio Público y organismos sanitarios como DIGEMAPS, lo que demuestra la seriedad del asunto. Sin embargo, los presuntos responsables, Antoni Tejada Hernández y Marco Antonio de León, se encuentran ‘prófugos’, dejando a la justicia dominicana con el ‘moño virao’. Es una pena que, con todo el esfuerzo que se hace para proteger a la gente, todavía haya quienes se ‘monten en la chercha’ de la ilegalidad. La carne decomisada, que carecía de cualquier control sanitario, fue ‘de una vez’ trasladada y destruida en Duquesa, siguiendo los protocolos para evitar una mayor contaminación o que cayera en manos equivocadas.
La situación de los centros clandestinos y la venta de productos adulterados es un ‘pleito’ que las autoridades llevan a cabo constantemente. La Dirección Central de Inteligencia (Dintel) y el CECCON también participaron, subrayando la complejidad de estas redes ilícitas. Es crucial que como ciudadanos estemos ‘con los ojos bien abiertos’ y denunciemos cualquier actividad sospechosa. No podemos permitir que la ambición de unos pocos ponga en riesgo la salud de nuestras familias y la imagen de nuestros productos. La transparencia y el rigor en el mercado son ‘clave’ para asegurar que lo que llega a nuestra mesa esté ‘de lo más bien’.
Mientras las investigaciones continúan para desenmascarar el alcance de esta red, es un llamado a la conciencia ciudadana para ser más exigentes con lo que consumimos. El impacto de estas prácticas va más allá de un simple dolor de estómago; puede tener consecuencias graves y duraderas en la salud pública y en la economía del país. Ojalá y pronto tengamos más detalles sobre este caso, para que estos delincuentes rindan cuentas y se dé un mensaje claro de que con la salud de los dominicanos no se juega. Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




