¡Ay Dios mío, la cosa en La Cuaba se puso más tensa que un tambor en plena fiesta patronal! Los residentes de esa comunidad están que echan chispas, denunciando un ‘operativo nocturno’ que, según ellos, no tiene más objetivo que meterles la mano a unos terrenos que, entienden, les pertenecen. Se habla de un grupo de hombres, con maquinarias pesadas y todo el equipo, que apareció de la nada en la madrugada para intentar cerrar un campamento y tomar posesión de la parcela. ¡Una verdadera ‘vaina’ que ha dejado a la gente con los pelos de punta y la sangre hirviendo!
No es la primera vez que vemos un ‘tigueraje’ de este tipo en nuestra República Dominicana. La historia de los conflictos por terrenos es tan vieja como el país mismo, con comunidades luchando contra empresas o individuos que, alegando supuestos títulos, buscan desalojar a quienes por años han vivido y trabajado la tierra. La Cuaba, una zona que por su cercanía a Santo Domingo y su potencial de desarrollo, a menudo se convierte en el ojo del huracán para este tipo de disputas. Es un tema delicado, porque el terreno, más allá de ser un simple pedazo de tierra, representa el sustento, la historia y la identidad de muchísimas familias dominicanas.
Lo que más molesta a la gente de La Cuaba es la forma tan oculta y a deshora en que se dio el asunto. ¿A las dos de la mañana? ¡Pero por favor! Eso grita a los cuatro vientos que algo no anda bien, que se está buscando aprovechar la oscuridad y la ausencia de los manifestantes para hacer lo suyo. Los comunitarios están bien claros: la empresa involucrada prometió soluciones y diálogo, pero con este tipo de acciones, lo que están demostrando es que sus palabras son solo humo. Y la gente se pregunta, ¿cómo es que equipos pesados pueden entrar en un campamento si supuestamente hay restricciones?
Esta situación no solo es un lío local, sino que pone en juego la credibilidad de nuestras instituciones y el respeto al estado de derecho. Cuando las autoridades competentes hacen promesas de solución y luego se permite que ocurran estas movidas clandestinas, la gente pierde la fe, se siente desprotegida. Es fundamental que se investigue a fondo este ‘operativo nocturno’ y se esclarezca quién dio la orden y bajo qué amparo legal se actuó. No se puede permitir que el ‘tigueraje’ se imponga por encima de la justicia y la tranquilidad de un pueblo. ¡Eso sería una falta de respeto bacana!
El sentir de los residentes es un eco de muchas otras comunidades a nivel nacional que han vivido episodios similares. La lucha por la tierra es, en muchos casos, una batalla por la supervivencia y la dignidad. La sociedad dominicana debe estar atenta y exigir transparencia y equidad en estos procesos, porque el desarrollo no puede ir de la mano de los despojos y la injusticia. Este incidente en La Cuaba nos recuerda que la vigilancia ciudadana es clave para defender los derechos de los más vulnerables en este país que tanto queremos. ¡No podemos dejar que nos pasen esa ‘vaina’ por la cara!
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




