¡Klk, gente! El Día Nacional del Agricultor nos dejó un mensaje claro del presidente Luis Abinader: el campo dominicano es el motor que nos tiene comiendo ‘de lo más bien’. En un acto en La Vega, el mandatario soltó que los agricultores son el corazón y las manos que echan la comida en la mesa de cada dominicano, una verdadera joya para nuestro país. Destacó con orgullo que el 85% de lo que consumimos aquí se produce en casa, ¡y eso es una vaina que ni los líderes de otros países se creen, siendo nosotros una isla pequeña!
Nuestro presidente no solo habló de la ‘jevitud’ de nuestros agricultores, sino que también recordó cómo la experiencia dominicana en el agro está siendo valorada fuera de las fronteras. ¡Imagínense, somos tan buenos que hasta en Guyana están pidiendo asesoría a nuestros técnicos y productores! Esto demuestra el ‘tigueraje’ y la capacidad de nuestra gente del campo, que con esfuerzo y dedicación ha sabido sacarle el jugo a la tierra, incluso en los momentos más ‘apretaos’.
El sector agropecuario dominicano no es solo un músculo productivo, es también un reflejo de nuestra identidad, arraigado en la historia de la ‘cuna de la dominicanidad’. A lo largo de los años, nuestros agricultores han enfrentado un viaje de desafíos: desde la sobreproducción en pandemia, el aumento de costos por la guerra lejana, hasta los fenómenos climáticos que nos azotan sin ‘chercha’. Pero la respuesta ha sido siempre la misma: unirnos y echar pa’lante, con el Gobierno haciendo su parte para que la ‘vaina’ no se desmadre.
Una de las ayudas más ‘bacanas’ que ha impulsado el Gobierno ha sido el subsidio a los fertilizantes, una medida que ha sido clave para proteger a los pequeños productores y mantener estables los precios de los alimentos. ¡Esa iniciativa fue tan buena que hasta organismos internacionales la estudiaron como un caso de éxito! Esto nos asegura que el ‘pueblo’ pueda seguir comiendo sin que los precios se vuelvan ‘locos’, y es un compromiso que se mantiene mientras los costos internacionales sigan por las nubes.
El ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat Bencosme, también se montó en la ‘guagua’ y dejó claro que la modernización del campo ya no es una opción, sino una ‘obligación nacional’. La integración de tecnologías como drones, máquinas cosechadoras y sistemas de riego tecnificado están transformando la forma en que se trabaja la tierra. Lejos de reemplazar al agricultor, estas innovaciones buscan hacer su labor más eficiente, rentable y ‘chula’, atrayendo a nuevas generaciones y empoderando cada vez más a las mujeres en un sector tradicionalmente dominado por hombres.
Con un crecimiento económico superior al 4% en el primer trimestre, el país está ‘de lo más bien’ económicamente, según el presidente Abinader. La estabilidad que se mantiene, a pesar del vaivén internacional, es un testimonio del esfuerzo colectivo. El campo dominicano, con sus hombres y mujeres, es un pilar fundamental que sostiene el desarrollo y garantiza que la comida del pueblo esté siempre segura. Es por eso que el compromiso de seguir trabajando juntos es inquebrantable, para que la prosperidad llegue a cada rincón de nuestra tierra.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




