¡Klk, mi gente! Aquí se ha armado un lío de los buenos en Unapec que tiene a una estudiante becaria con el ‘moño virao’. A una joven, que está ahí dándolo todo con su Beca en Unapec estatal, se le ha vuelto la cosa un arroz con mango por unos supuestos problemas técnicos y administrativos con una evaluación. Imagínense ustedes, un examen que entregó por la plataforma virtual, ¡desapareció de una vez! Esto no es relajo, esta vaina le está afectando su trayectoria académica y, peor aún, ¡la vigencia de su beca!
Asegún cuenta la muchacha, la universidad le dio la luz verde para repetir la prueba después de que reportó la incidencia, pero ¿saben qué? La plataforma nunca se dignó a habilitarse de nuevo. ¡Qué chismoso! Esto la obligó a buscar vías alternas para mandar el examen, como si fuera un chivatazo, y el profesor, ni pío. Este tipo de fallas en plataformas virtuales no es algo nuevo; a veces uno piensa que la tecnología nos va a facilitar la vida, pero en nuestro país, a veces se vuelve un verdadero dolor de cabeza, dejando a los estudiantes en un limbo digital sin respuestas claras.
Con esa situación ‘de por medio’ y sin soluciones a la vista, la pobre se vio en la obligación de retirar la asignatura. Y eso no era cualquier materia, ¡no, señor! Era parte de una cadena de prerrequisitos, de esas que si no la pasas, no puedes seguir. La cosa se puso más fea porque ya ella había tenido un ‘coro’ previo donde le habían eliminado cinco materias y tuvo que conciliar todo eso con un acta firmada. ¡Un viaje de papeles y diligencias que uno tiene que hacer por un error que no es de uno! La burocracia universitaria a veces te pone a correr más que el Metro de Santo Domingo.
Después de ese ‘disparate’, la universidad le metió un autogol al impedirle cursar la materia bajo las condiciones iniciales de su pensum. La única ‘solución’ que le dieron fue que migrara a un nuevo plan de estudios —con el que quizás tendría que empezar de nuevo un viaje de vainas— o que asumiera unos costos estimados en más de cien mil pesos para terminar la carrera. ¡Una vaina loca! Como era de esperarse, la joven no se quedó de brazos cruzados y fue al Mescyt, ¡y bacano!, lograron mantenerla en su pensum original. También buscó ayuda en el Defensor del Pueblo, que, muy ‘chulo’, le recomendó considerar una acción judicial.
Pero como todos sabemos, meterse en un proceso legal aquí es ‘pa’ largo, como un viaje en guagua a Barahona en hora pico. Ella misma dijo que se extendería por años, lo que implicaría más atrasos e incertidumbre justo cuando está en la recta final de su formación. El ‘tigueraje’ de hacer público su caso en redes sociales, especialmente en TikTok, parece que movió un chin la mata, porque la universidad le envió un mensaje ‘así como de pasada’ diciendo que la contactarían. Pero, ¡ay, mi madre!, después de dos semanas, ni el rastro de la llamada o el correo oficial. Esto es el colmo del ‘no me importa’.
Esta situación saca a flote la importancia de la transparencia y la efectividad en las instituciones educativas, especialmente cuando hablamos de becas estatales, que representan una gran oportunidad para muchos jóvenes dominicanos. No se puede permitir que la falta de coordinación interna o fallas técnicas le dañen el futuro a nadie. Es crucial que las universidades inviertan en sistemas robustos y que haya canales de comunicación claros y eficientes para resolver estos ‘coros’ de problemas. Los estudiantes merecen un proceso justo y que se respeten sus derechos, sin tener que pasar un ‘viaje’ de estrés por una ‘vaina’ así.
Finalmente, es un llamado a la acción para que se revisen los protocolos y se agilicen los procesos cuando un estudiante becario se ve en esta encrucijada. La educación superior debe ser un camino de crecimiento, no de obstáculos burocráticos y tecnológicos que ponen en jaque el porvenir de quienes con tanto esfuerzo buscan superarse. Hay que ponerle atención a estos detalles, ¡que son los que marcan la diferencia entre un futuro prometedor y una frustración ‘de la talla’!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




