¡KlK, mi gente! La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), nuestra querida Primada de América, ha dado una muestra de corazón bien grande, activando su programa «UASD Solidaria» para echarle una mano a nuestros hermanos venezolanos. A raíz de los terremotos devastadores que sacudieron la República Bolivariana de Venezuela, dejando una vaina fea de pérdidas humanas, heridos y daños materiales, la UASD ha puesto la Solidaridad en modo turbo. Esta iniciativa no es solo una ayuda cualquiera; es el compromiso histórico de la universidad con la responsabilidad social y el apoyo a los pueblos hermanos cuando la cosa se pone color de hormiga, demostrando que el dominicano siempre está ahí para sus vecinos.
No es la primera vez que la UASD se mete de lleno en este tipo de causas; su vicerrectoría de Extensión ha sido el motor detrás de un viaje de proyectos que buscan aliviar el dolor ajeno. Desde su fundación, la academia ha sido un faro, no solo de conocimiento, sino también de conciencia social. Esta vez, el llamado es a la comunidad universitaria y a la sociedad dominicana en general para que se sumen a este coro de buena voluntad. La doctora Rosalía Sosa Pérez, vicerrectora de Extensión, hizo un llamado bacano para que la gente done alimentos no perecederos, agua potable, medicamentos y artículos de higiene personal. Es una forma chula de mostrarle a Venezuela que no están solos en este momento tan difícil.
La historia de la República Dominicana está llena de capítulos donde la solidaridad ha sido el plato fuerte, ya sea en desastres naturales o en crisis de cualquier tipo. Recordamos cómo, en ocasiones pasadas, el país se ha levantado como uno solo para ayudar a naciones caribeñas afectadas por huracanes, o incluso cuando hemos recibido apoyo internacional en nuestros propios momentos de aprieto. Esta vez, la Primada de América no se queda atrás, reafirmando su papel protagónico en el concierto regional, no solo formando profesionales, sino también ciudadanos comprometidos con el bienestar global. Es una demostración pura de ese espíritu que nos caracteriza como pueblo.
Las donaciones se estarán recibiendo en la Explanada lateral de la Biblioteca Universitaria Pedro Mir, en la sede central de la UASD. No es una chercha, es un trabajo serio para organizar y canalizar todo con las autoridades competentes y organismos humanitarios, garantizando que cada botellita de agua y cada funda de arroz lleguen a las comunidades que más lo necesitan. El horario de recepción es de martes 30 de junio al viernes 12 de julio, de 8:30 a.m. a 1:00 p.m. Así que ya lo saben, el ‘tigueraje’ dominicano tiene una cita con la generosidad.
Venezuela, un país con el que compartimos una historia de hermandad y con el que hemos tenido lazos culturales y políticos fuertes, enfrenta una situación que requiere el apoyo de todos. La UASD, con esta acción, no solo está enviando ayuda material, sino también un mensaje potente de esperanza y fraternidad. La academia estatal dominicana, con su misión de servicio a la sociedad más allá de las aulas, está promoviendo una cultura de paz y cooperación internacional que nos hace sentir orgullosos. Es la vaina que le toca a un país con la historia y el corazón del nuestro.
Esta iniciativa es un espejo de lo que somos como dominicanos: gente que, a pesar de los desafíos propios, siempre encuentra un rinconcito en el corazón para extender una mano amiga. Estudiantes, docentes, empleados, egresados y el pueblo llano, todos tenemos la oportunidad de sumarnos y dejar nuestra huella en esta jornada solidaria. Así demostramos que, en los momentos de verdad, la hermandad entre los pueblos es lo que prevalece, y que el espíritu dominicano está de lo más bien cuando se trata de ayudar. La UASD nos da la plataforma, ahora nos toca a nosotros ponernos activos.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




