¡Klk, gente! La verdad del caso es que este ‘coro’ no es de ahora, señores. Desde hace un viaje de años, el Gobierno de Estados Unidos le ha estado dando seguimiento a una ‘vaina’ media rara: sospechan que las compañías chinas dedicadas a la inteligencia artificial andan buscando las GPUs más avanzadas de NVIDIA por la puerta de atrás, usando intermediarios en lugares como Singapur y Malasia. Este ‘tigueraje’ de exportación, que evade las restricciones gringas, ha puesto a NVIDIA y China en el ojo del huracán, y el escándalo de Super Micro es solo la punta del iceberg que amenaza con armar un lío de verdad.
Resulta que el Gobierno de Singapur, en un movimiento bien transparente, confirmó que había pillado a los responsables de desviar servidores con GPUs potentes de NVIDIA hacia China. Entre los ‘clientes’ sospechosos estaba High-Flyer, la madre de DeepSeek. Pero lo que de verdad ha encendido las alarmas es que Dell Technologies y, sobre todo, Super Micro Computer, dos proveedores importantes de NVIDIA, están involucrados. Según Reuters, universidades chinas, incluyendo algunas con vínculos directos con el Ejército Popular de Liberación, estuvieron comprando servidores de Super Micro con GPUs que supuestamente estaban prohibidas. ¡Ahí la cosa se puso más que apretá!
Este no es un problema cualquiera; desde 2022, EE. UU. ha prohibido la venta de las GPUs más potentes a China, viendo estos chips como clave para la seguridad nacional y la supremacía en IA. La situación se ha calentado tanto que dos senadores estadounidenses le han pedido al Secretario de Comercio que suspenda de una vez por todas todas las licencias de exportación de GPUs avanzadas y servidores a China y sus intermediarios. Para NVIDIA, esto es un ‘pleito’ grande, porque China es un mercado vital. La compañía ha dicho que está trabajando con el Gobierno gringo para cumplir las reglas, pero el futuro se ve más oscuro que un café con leche sin leche.
Y como si la cosa no estuviera lo suficientemente ‘jevi’, China no se ha quedado de brazos cruzados. Ellos, que no son ‘tigueres’ de dos pesos, han estado empujando a sus empresas de IA a usar chips de producción nacional. Lo que empezó como una ‘recomendación’ en octubre de 2024, se ha convertido en una exigencia. Ahora, los centros de datos estatales en China tienen que usar al menos un 50% de circuitos integrados hechos en casa. Esto demuestra que China no está esperando a que EE. UU. le corte el grifo, sino que está jugando su propia ‘carta’, buscando la autosuficiencia tecnológica cueste lo que cueste.
Este pulso no solo afecta a las compañías implicadas; tiene implicaciones gigantescas para el desarrollo global de la inteligencia artificial. La carrera por la supremacía tecnológica entre estas dos potencias está redefiniendo las cadenas de suministro y forzando a todo el mundo a tomar partido o, al menos, a adaptarse a esta nueva realidad. Es un ‘escándalo’ que va más allá de un simple problema de contrabando, marcando un antes y un después en la geopolítica tecnológica. El desenlace de esta ‘vaina’ nos tiene a todos con los ojos bien abiertos.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



